Plegaria a María Auxiliadora.

Santísima e Inmaculada Virgen María, Madre de la Iglesia y Madre nuestra, Auxiliadora del pueblo cristiano, a ti acudo, porque tú conduces a tu Hijo.

Te consagro mi mente, mi corazón, con sus afectos y deseos; mi cuerpo y todas mis fuerzas. Quiero trabajar para el Reino de Dios. Quiero que en todo se cumpla la voluntad del Padre.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxilaidora, Virgen Auxiliadora

Tú, Madre y Auxiliadora del pueblo cristiano, danos tu ayuda en estos días nuestros. Ilumina y fortalece a nuestros obispos, sostén a los sacerdotes en su tarea, auxilia al pueblo cristiano y mantennos en unidad con el Papa.

Te pedimos que mires con especial cariño a los niños y jóvenes que son el futuro, a los jóvenes esposos en sus dificultades, a los necesitados y a los explotados, a los emigrantes y a los olvidados de la sociedad, a los enfermos y moribundos. Sé, para todos, María Auxiliadora, Refugio y Amparo, Madre de misericordia y Puerta del cielo.

Haz, María Auxiliadora, que todos sintamos el amparo de tu manto para salir libres de las tentaciones, y vivir según el Evangelio de tu Hijo Jesús.

Que todos tus devotos experimenten tu protección y podamos ser en el mundo luz y sal, semilla y fermento del Reino inaugurado por Jesús, tu Hijo y nuestro hermano.

Amén.

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Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxilaidora, Virgen Auxiliadora
Texto: Anónimo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo / Diseño: Parroquia El Espíritu Santo


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María Auxiliadora: Triduo

Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial.

¡Oh, María! Virgen Poderosa: grande e ilustre defensora de la Iglesia, singular auxilio de los cristianos; terrible como un ejército ordenado en batalla, Tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo.

¡Oh, Madre!, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo y en la hora de nuestra muerte, llévanos al Paraíso. Amén.

Oración correspondiente al día.

Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración Final.

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a ti que eres vida, dulzura y esperanza nuestra!

A ti se eleva mi grito: ¡a ti clamamos!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: ¡a ti suspiramos! Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh, Madre!, hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…!

¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh, clemente! Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡Oh, piadosa! Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh, dulce Virgen María! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡Muéstrate que eres Madre! Yo me abandono y entrego a ti como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

Jaculatoria.

María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Señal de la Cruz.

 

Día 01. Oración para pedir la dulzura.

¡Oh clementísima Reina y Auxiliadora de los cristianos! Con las más ardientes súplicas vengo a pedirte la gracia que necesito.

(Haz tu petición en silencio)

Y me concedas además la santa dulzura, que es el ropaje de la humildad y la virtud predilecta del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Débil y orgulloso como soy, jamás llegaría a revestir mi alma de este encantador ropaje sin tu misericordia. Ayúdame a ser cortés en el trato, dulce en el sentir y en el hablar, bueno con todos y especialmente con quien se me manifieste frío y maligno, a fin de procurarte una complacencia a ti y a tu dulcísimo Jesús. Amén.

Día 02. Oración para pedir la humildad.

¡Oh, Soberana Señora del Cielo y poderosa Auxiliadora de los cristianos!, por aquella profundísima humildad con que fuiste a servir a Santa Isabel siendo ya, realmente, Madre de Dios, ayúdame a copiar y grabar en mi alma tan bella virtud y a conseguir de tu Divino Hijo la gracia que te pido.

(Haz tu petición en silencio)

Las culpas que he cometido, mis infidelidades y malas tendencias, la incertidumbre de perseverar en la amistad de Dios, no son, por desgracia, suficientes motivos para inspirarme un bajo concepto de mí mismo; pero Tú ayúdame, oh, Madre, y haz que siendo pospuesto, no me resienta; olvidado, me goce; alabado, no me ensoberbezca; a fin de que pueda obtener lo que te imploro, representarte dignamente en la tierra y ser tu corona en el Cielo. Amén.

Día 03. Oración para pedir la pureza.

¡Oh, María Auxiliadora! ¡Virgen purísima, espejo sin mancha, vivo reflejo de la luz de Dios!, concédeme la gracia de la pureza, e inspírame el más grande amor hacia la bella virtud de los Ángeles.

Y puesto que para conservarla es vano todo propósito sin la fuga de las ocasiones, te suplico, Oh dulce Madre mía, me socorras diariamente con tu santo auxilio para que huya de toda ocasión de pecado.

Entretanto me ofrezco todo a ti, y tú Oh Inmaculada Auxiliadora, haz que viviendo yo en la mortificación, en la humildad y en la oración, sea como un ángel en la tierra y goce un día con ellos en la gloria del Paraíso. Amén.

Texto: Anónimo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo


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María Auxiliadora: Novena de la confianza

Se reza durante nueve días consecutivos y participar del Sacramento de la Reconciliación y la Santa Misa de ser posible.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxiliadora

Señal de la Cruz.

Madre amable de mi vida, Auxilio de los Cristianos, la gracia que necesito, pongo en tus benditas manos.

Rezar un Ave María.

Tú qué sabes mis congojas, pues todas te las confío, da la paz a los turbados y alivio al corazón mío.

Rezar un Ave María.

y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, pues eres Madre de Dios y auxilio de los cristianos.

Rezar un Ave María.

Acuérdate, oh, Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno te haya implorado, sin tu auxilio recibir. Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido lleno de amor y esperanza, este favor yo te pido:

(Pedir la gracia que desea)

Jaculatoria. (Repetir tres veces)

María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Señal de la Cruz.

Texto: Anónimo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo


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María Auxiliadora: Novena recomendada por Don Bosco

Antes de iniciar el rezo de la novena, hay algunas recomendaciones para realizarla:

  • Recibir el Sacramento de la Reconciliación
  • Participar del Sacramento de la Comunión frecuentemente, si fuese posible todos los días de la novena.
  • Brindar alguna ofrenda en favor de las obras de apostolado de la Iglesia o de las obras Salesianas.

Forma de rezarla durante los nueve días.

Señal de la Cruz.

Acto de Contrición.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero; Creador y Redentor mío. Por ser Tú quién eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa en el alma haberte ofendido.

Yo propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar; apartarme de las ocasiones de ofenderte, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Os ofrezco mi vida, obras y trabajo en satisfacción de todos mis pecados, y así como te lo suplico, así confío en tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás por tu preciosísima Sangre y me darás gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Rezar 3 Padre Nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria.

Jaculatoria.

Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo Sacramento del Altar.

Rezar 3 Salve.

Jaculatoria.

María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros.

Señal de la Cruz.

Texto: Anónimo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo


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Oración para pedir pureza

¡Oh, María Auxiliadora! ¡Virgen purísima, espejo sin mancha, vivo reflejo de la luz de Dios!, concédeme la gracia de la pureza, e inspírame el más grande amor hacia la bella virtud de los Ángeles.

Y puesto que para conservarla es vano todo propósito sin la fuga de las ocasiones, te suplico, Oh dulce Madre mía, me socorras diariamente con tu santo auxilio para que huya de toda ocasión de pecado.

Entretanto me ofrezco todo a ti, y tú Oh Inmaculada Auxiliadora, haz que viviendo yo en la mortificación, en la humildad y en la oración, sea como un ángel en la tierra y goce un día con ellos en la gloria del Paraíso. Amén.

Texto: Anónimo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo


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