El domingo 6 de junio de 1841, en la fiesta de la Santísima Trinidad, Don Bosco celebró su primera Eucaristía. Apenas un día antes había sido ordenado sacerdote, dando así un paso decisivo en su vida.
La misa tuvo lugar en el altar del Ángel Custodio, en la iglesia de San Francisco de Asís. Quienes estuvieron presentes notaron algo especial: el profundo amor que aquel joven sacerdote sentía por la Eucaristía. Se reflejaba en su rostro, en la forma en que hablaba y en la serenidad con la que vivía cada momento de la celebración.
Recordando ese día, Don Bosco afirmó: «Este fue el mejor momento de mi vida». Durante la misa, también pensó en don Caloso y en don Cafasso, quienes lo habían apoyado para entrar al seminario, reconociéndolos como grandes benefactores en su camino.

En ese mismo momento, hizo una petición muy clara: que, si era la voluntad de Dios, le concediera una gracia especial, el don de hacer que su palabra tocara los corazones.
En los días siguientes celebró otras misas en distintos lugares: el lunes en Turín, el martes en Chieri y el jueves en Castelnuovo. Ese mismo jueves se encontró con su madre, Margarita, quien le habló con sencillez y profundidad: «Ahora que eres sacerdote estás más cerca de Jesús. No he leído tus libros, pero recuerda que empezar a decir misa es comenzar a sufrir. Desde ahora, piensa solo en la salvación de las almas».
Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
