📖 PRIMERA LECTURA
Segundo libro de Samuel (12, 1-7. 10-17)
En aquellos días, el Señor envió al profeta Natán para que fuera a ver al rey David. Llegó Natán ante el rey y le dijo: “Había dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía muchas ovejas y numerosas reses. El pobre sólo tenía una ovejita, que se había comprado; la había criado personalmente y ella había crecido con él y con sus hijos. Comía de su pan, bebía de su vaso y dormía junto a él. La quería como a una hija. Un día llegó un visitante a la casa del rico, y éste no quiso sacrificar ninguna de sus ovejas ni de sus reses, sino que se apoderó de la ovejita del pobre, para agasajar a su huésped”.
Al escuchar esto, David se puso furioso y le dijo a Natán: “Verdad de Dios que el hombre que ha hecho eso debe morir. Puesto que no respetó la ovejita del pobre, tendrá que pagar cuatro veces su valor». Entonces Natán le dijo a David: «¡Ese hombre eres tú! Por eso te manda decir el Señor: ‘La muerte por espada no se apartará nunca de tu casa, pues me has despreciado, al apoderarte de la esposa de Urías, el hitita, y hacerla tu mujer. Yo haré que de tu propia casa surja tu desgracia, te arrebataré a tus mujeres ante tus ojos y se las daré a otro, que dormirá con ellas en pleno día. Tú lo hiciste a escondidas; pero yo cumpliré esto que te digo, ante todo Israel y a la luz del sol’ «.
David le dijo a Natán: «He pecado contra el Señor». Natán le respondió: «El Señor te perdona tu pecado. No morirás. Pero por haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá». Y Natán se fue a su casa. El Señor mandó una grave enfermedad al niño que la esposa de Urías le había dado a David. Este pidió a Dios por el niño, hizo ayunos rigurosos y de noche se acostaba en el suelo. Sus servidores de confianza le rogaban que se levantara, pero él no les hacía caso y no quería comer con ellos.
📖 SALMO RESPONSORIAL
Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí un alma generosa. Enseñaré a /os descarriados tus caminos y volverán a ti los pecadores.
Líbrame de la sangre, Dios, salvador mío y aclamará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza.
📖 EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (4, 35-41)
Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas. De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar:
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
✒️REFLEXIÓN. El viento cesó y sobrevino una gran calma
El relato de la tempestad que se calma mediante las palabras de Jesús deja ver que su poder supera las diversas formas del mal: enfermedades, demonios, hambre, peligros, etc., y nos conduce a pensar en nuestra vida como una travesía por el mar.
El mar es el mundo, la sociedad, el espacio que habitamos. La barca es aquello que no permite que nos hundamos, en nuestro caso como cristianos, sería la fe. Así, el fuerte viento simboliza las dificultades, aquello que pone a tambalear nuestra fe, que hace que la barca se vaya llenando de agua, hasta el punto de amenazar con hundirnos. Y sí, como dice el texto, el Señor duerme, aquello que podría “despertarlo” sería la oración.
Una oración confiada y profunda, que nos permite fortalecer nuestra propia fe para reprender los males y mover las ‘montañas’ que se interponen entre nosotros y la orilla final.
🙏🏼 ORACIÓN
Cada día quiero creer más en ti, querido Jesús. Quiero confiar a ti mi vida y seguir tu camino. Fortalece mi fe cuando las tormentas de la vida me hagan temer. Amén.
Buenos días 😊
María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
San Juan Bosco, ruega por nosotros.
😇 SANTO DEL DÍA
San Juan Bosco
31 de enero
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