Viernes, 09 de enero de 2026

📖 PRIMERA LECTURA

Primera carta del apóstol san Juan (5, 5-13)

Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Jesucristo se manifestó por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así pues, los testigos son tres: el Espíritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo.

Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios vale mucho más y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí ese testimonio. El que no le cree a Dios, hace de él un mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado la vida eterna y esa vida está en su Hijo.

Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida. A ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, les he escrito estas cosas para que sepan que tienen la vida eterna. 

📖 SALMO RESPONSORIAL

Demos gracias y alabemos al Señor.

Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndete honores, Israel. El refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa.

El mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. Él envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente.

Le muestra a Jacob su pensamiento, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo, ni le ha confiado a otro sus proyectos.

📖 EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (5, 12-16)

En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: «Señor, si quieres, puedes curarme». Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero. Queda limpio».

Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: «Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio». Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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✒️REFLEXIÓN. Todos quedaban curados de sus enfermedades

No es difícil imaginar lo que era tener lepra en el tiempo de Jesús, no solo por ser una enfermedad contagiosa y hasta repugnante, sino por los códigos de pureza ritual judíos. Quien padecía de lepra debía vivir aislado en las afueras de la ciudad.

Por eso llama la atención que el evangelio de hoy comience la escena con Jesús en una población, y no fuera de ella. De esta forma el evangelista presenta dos acciones osadas: por un lado, la del leproso que no solo se presenta en la ciudad cuando no le estaba permitido, sino que además se atreve a solicitarle a Jesús la curación. Y, por el otro, la de Jesús al tocar al leproso, pues no solo podía contagiarse, sino que además quedaría impuro. Esto nos alienta a no tener miedo de pedir insistentemente en la oración con la certeza de saber que el Señor hará lo apropiado para favorecernos.

🙏🏼 ORACIÓN

Jesús mío, toca mi corazón, mírame con amor y sana mis heridas.

Ayúdame a vivir la alegría de caminar contigo y tenerte en mi corazón. Amén.

Buenos días 😊

San Juan Bosco, ruega por nosotros.

😇 SANTO DEL DÍA


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