📖 PRIMERA LECTURA
Segundo libro de Samuel (11, 1-4. 5-10. 13-17)
En la época del año en que los reyes acostumbraban a salir a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel contra los amonitas. Los derrotaron y pusieron sitio a Rabbá. David se había quedado en Jerusalén. Un día, al atardecer, se levantó de dormir y se puso a pasear por la terraza del palacio; desde ahí vio a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. David mandó preguntar quién era aquella mujer y le dijeron: “Es Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías, el hitita».
David mandó unos criados a buscarla. Se la trajeron a su casa y durmió con ella. La mujer quedó embarazada y le mandó decir a David: “Estoy encinta” Entonces David le envió un mensaje a Joab: «Haz que venga U rías, el hitita». Joab cumplió la orden, y cuando Urías se presentó a David, el rey le preguntó por Joab, por el ejército y por el estado de la guerra. Luego le dijo: “Ve a descansar a tu casa, en compañía de tu esposa”. Salió Urías del palacio de David y éste le mandó un regalo. Pero Urías se quedó a dormir junto a la puerta del palacio del rey, con los demás servidores de su señor, y no fue a su casa. Le avisaron a David: “Urías no fue a su casa”.
Al día siguiente, David lo convidó a comer con él y lo hizo beber hasta embriagarse. Ya tarde, salió Urías y se volvió a quedar a dormir con los servidores de su señor y no fue a su casa. A la mañana siguiente escribió David a Joab una carta y se la envió con Urías. En ella le decía: “Pon a Urías en el sitio más peligroso de la batalla y déjalo solo para que lo maten”. Joab, que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías frente a los defensores más aguerridos. Los sitiados hicieron una salida contra Joab y murieron algunos del ejército de David, entre ellos, Urías, el hitita.
📖 SALMO RESPONSORIAL
Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.
Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací en la iniquidad, y pecador me concibió mi madre.
Haz que sienta otra vez júbilo y gozo y se alegren los huesos quebrantados. Aleja de tu vista mis maldades y olvídate de todos mis pecados.
📖 EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (4, 26-34)
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por si sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.
Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

✒️REFLEXIÓN. La semilla que crece en silencio
La ‘semilla’ es uno de los símbolos predilectos de Jesús cuando habla del Reino, lo cual se comprende mejor si tenemos en cuenta que parte de su auditorio estaba compuesto por campesinos y aldeanos. Todo agricultor sabe que su labor es de cuidado y paciencia: día tras día debe regarse el terreno y esperar el tiempo propicio para recoger la cosecha.
Así es el Reino: las obras de Dios en Jesús, a veces, tardan. Pareciera que la muerte de Jesús hubiera sido el fracaso de Dios, muchos seguidores así lo creyeron, pero lo que no sabían es que la semilla de la salvación se sembró el día de la cruz. Esos tres días en la sepultura fueron silenciosos… ¡no pasaba nada!, en todo caso, ya venía el brote de la salvación: la semilla iba creciendo para salir a dar fruto.
🙏🏼 ORACIÓN
Mi Dios y Señor, tú conoces mi corazón y sabes de qué estoy hecho. Entra en él para que todas mis acciones y sentimientos estén orientados al bien.
Quiero trabajar por la construcción de tu Reino. Amén.
Buenos días 😊
San Juan Bosco, ruega por nosotros.
😇 SANTO DEL DÍA
Beato Bronislao Markiewicz
30 de enero
Descubre más desde Parroquia El Espíritu Santo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
