¡Oh, Santísima Inmaculada Virgen María, gran Ayuda de los cristianos!
¡Al recibirte hoy en nuestra casa, nos sentimos llenos de alegría y de agradecimiento! ¡Seas bienvenida Madre Santísima! ¡Permanece en tu casa! ¡Somos tuyos y tuyos siempre queremos ser!
Concédenos la gracia de no ofender nunca a tu Hijo y haz que reine siempre entre nosotros el amor, la paz y la alegría que Él vino a traer sobre la tierra y que nos ofrece a través de tu presencia. Amén.

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