Por la mañana de aquel sábado, 2 de abril de 1842, el matrimonio de Carlino Savio y Brígida Gaiato habían recibido a su segundo hijo (el primero había fallecido 15 días después de nacer). Carlino – o Carlos – era mecánico y herrero, mientras que Brígida era ama de casa y costurera. Ambos se dedicaron a educar cristianamente a todos sus hijos.

El bautismo de Domingo
La tarde de aquel día, alrededor de las 5:00 p.m. llegaron los orgullosos padres con su recién nacido a la Parroquia de la Asunción, en Riva de Chieri para bautizar a su hijo con el nombre de «Domingo», en honor a su abuelo, que significa: «lo que le pertenece totalmente a Dios».
Un nombre dicho con cariño
Durante su corta vida, sus papás llamarían cariñosamente a Domingo como «Mínot», que quiere decir Dominguito.
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