El Domingo de Resurrección, 01 de abril de 1934, el Papa Pío XI, quien conoció a Don Bosco, lo canonizó en la Plaza de San Pedro.
Un encuentro que dejó huella
El Papa Pío XI visitó a Don Bosco en su Oratorio, donde permaneció dos días; aquel encuentro permaneció en la mente de su Santidad como un recuerdo muy especial y que lo llenaba de mucho orgullo. Fue él quien, antes de la canonización, también llevó a cabo la beatificación de Don Bosco el 2 de junio de 1929. Por eso se le llamó «el Papa de Don Bosco».

Una Pascua que quedó en la historia
Es así como la Pascua de 1934 se convirtió en un momento inolvidable para la Iglesia. Desde muy temprano, miles de personas de todo el mundo llenaron la Basílica de San Pedro y la plaza del Vaticano para presenciar la canonización de Don Bosco. Entre cantos, emoción y una gran presencia de jóvenes salesianos, la celebración estuvo marcada por una alegría contagiosa.
Finalmente, en medio de un profundo silencio y gran expectación, el Papa Pío XI proclamó oficialmente santo a Don Bosco. La multitud estalló en aplausos, las campanas de Roma sonaron con fuerza y el nombre del nuevo santo comenzó a resonar con alegría en todo el mundo.
La estatua en la Basílica de San Pedro
En el nicho reservado a los santos fundadores de órdenes religiosas, en la Basílica de San Pedro, fue colocada una estatua de Don Bosco, acompañado por dos muchachos: de un lado Domingo Savio y del otro Ceferino Namuncurá.
Mira el video de la canonización de Don Bosco
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