1. Vivir la comunión.
No limites la comunión a la misa dominical, al contrario, vive esa «común unión» con Jesús a través de una vida de oración diaria.
2. Entregarse a otros.
Es simple, sigue el ejemplo de Jesús, que «se reparte» a todos en cada Misa. Entreguémonos nosotros a los demás.
3. Sabernos hermanos.
Todos estamos unidos como cuerpo de Cristo a través de la Eucaristía, es decir, estamos todos unidos como hermanos.

4. Vivir la sencillez.
Jesús se hizo pan, uno de los alimentos más sencillos. Hagamos nosotros lo mismo y vivamos con sencillez.
5. Saciar el hambre.
Así como Jesús sacia nuestra hambre, ya que Él es el Pan de Vida, nosotros también ayudemos a calmar el hambre de nuestros hermanos.
6. Aprender a sufrir.
El sacrificio de la Eucaristía nos recuerda que el amor, muchas veces, implica sufrimiento.
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