Los Mártires de Turín

Año 1845
Sueño 12
M.B. Vol. 2, pág. 261

Narra Don Bosco:

Me pareció encontrarme en la plaza de Valdocco, en Turín, y dirigiendo mi mirada al río Dora, alcancé a ver entre los árboles, donde hoy está la Avenida de Regina Marguerita, junto a la calle Cottolengo, en un campo sembrado de hortalizas, maíz, habichuelas y coles, tres hermosísimos jóvenes, radiantes de luz. Estaban de pie en aquel lugar que, en el sueño anterior, se me había señalado como el sitio del glorioso martirio de los tres soldados de la Legión Tebea.

Me invitaron éstos a habar y a acercarme a ellos. Me dirigí hacia ellos, los cuales me acompañaron amablemente al extremo de aquel terreno, donde hoy se levanta majestuosa la iglesia de María Auxiliadora. Después de un corto rato, de maravilla en maravilla, me encontré frente a una dama magníficamente vestida y de admirable belleza, majestad y resplandor, y acompañada de un selecto grupo de venerables ancianos con aspecto de príncipes. Innumerables personajes, adornados con gracia y deslumbradora riqueza, le hacían corte como a reina. Y formando en su derredor círculos interminables, se extendían hileras e hileras de ángeles hasta perderse de vista. La dama apareció precisamente donde ahora está situado el altar mayor de la gran iglesia de María Auxiliadora y me invitó a acercarme. Cuando me tuvo a su lado, manifestó que los tres jóvenes que me habían llevado a Ella eran los mártires Solutor, Adventor y Octavio, con lo cual parecía indicarme que ellos serían patronos especiales de aquel lugar.

Después, con inefable sonrisa en los labios y con amorosas palabras me animó a no abandonar a los muchachos y a seguir, cada vez con más fervor, la empresa comenzada; me dijo que encontraría gravísimos obstáculos, pero que todos serían allanados y derribados, si ponía mi confianza en la Madre de Dios y en su Divino Hijo.

Por último, me mostró una casa cercana y que realmente existía, que después supe era propiedad de un tal Pinardi; y una iglesita, precisamente donde está ahora la de san Francisco de Sales, con el edificio contiguo. Después, alzando la mano derecha, exclamó con una voz de inefable armonía: «ESTA ES MI CASA, DE AQUÍ SALDRA MI GLORIA».

Al oír estas palabras, quedé tan impresionado que me desperté.

Nota

Don Bosco quedó muy impresionado por este sueño. Averiguó con un gran sabio e historiador, para saber en qué sitio habían sido martirizados los tres soldados mártires (que pertenecían a la Legión Tebea) y él le dijo que el martirio había sido en las afueras de Turín, cerca del río Dora (ahí donde el sueño le indicó). 20 años después construirá Don Bosco allí en ese sitio, la Basílica a María Auxiliadora, templo desde el cual se ha propagado la devoción a la Santísima Virgen a muchos países del mundo.


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