San José, protector de la Iglesia

Bendito José, casto esposo de la Virgen María, permanece con nosotros en este día. Tú que protegiste a la Virgen; y amaste al Niño Jesús como a tu propio Hijo, los rescataste del peligro de muerte.

Defiende la Iglesia, la casa de Dios, comprada por la sangre de Cristo. Guardián de la Familia Santa, permanece con nosotros en nuestras pruebas.

Que tus oraciones nos obtengan la fuerza para huir del error y luchar contra los poderes de la corrupción de manera que en esta vida crezcamos en santidad y después de la muerte nos regocijemos con la corona de victoria.

Amén.

Texto: Anónimo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo