Una gran devoción en un sermón.

Don Bosco recomendaba con mucha frecuencia a sus muchachos: “Animen su fe en la presencia del Ángel de la Guarda, que está siempre con ustedes. Santa Francisca Romana veía el suyo constantemente delante de ella, con las manos sobre el pecho y los ojos clavados en el cielo; pero, cuando cometía la menor falta, el Ángel se cubría la cara y le volvía la espalda, como avergonzado. Sed buenos – les decía – para que esté contento su Ángel Custodio. En las penas y desgracias materiales o espirituales, acudan al Ángel con plena confianza y él los ayudará. ¡Cuántos, que estaban en pecado mortal, fueron librados de la muerte por su Ángel para que tuvieran tiempo de confesarse bien! ¡Ay de los escandalosos! Los ángeles de los inocentes traicionados pedirán venganza ante Dios”.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Don Bosco

¡Acuérdate – decía Don Bosco – de que tienes un Ángel por compañero, guardián y amigo! Si quieres complacer a Jesús y a María sigue las inspiraciones de tu Ángel de la Guarda. Invoca a tu Ángel en las tentaciones. Tiene él más ganas de ayudarte que tú de que te ayuden. Sé valiente y reza: también tu Ángel Custodio reza por ti y será escuchado. No prestes oídos al demonio y no le temas; él tiembla y huye ante la presencia de tu Ángel. Pide a tu Ángel de la Guarda que venga a consolarte y a asistirte en la hora de tu muerte.

Texto: Parrroquia El Espíritu Santo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo


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