“No soy un profeta”.

Tanta había llamado la atención la obra de Don Bosco, que los periódicos del aquel tiempo buscaban la oportunidad de entrevistarlo y conocer más a fondo como lograba tales maravillas; el 25 de abril de 1884 el Journal de Rome, publicó una entrevista que le realizó.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, Don Bosco

Reportero: ¿Por qué milagro ha podido usted fundar tantas casas en países del mundo tan diversos?

Don Bosco: He podido hacer todo lo que esperaba. Pero ni yo mismo sé cómo. Ha sido la Santísima Virgen, que conoce las necesidades de nuestros tiempos, la que nos ayudó.

Reportero: Pero ¿de qué modo le ayuda?

Don Bosco: Mire: una vez me escribieron a Turín que hacían falta 20,000 liras para la iglesia que construíamos en Roma. En aquel momento, yo no tenía nada. Puse la carta sobre la pila del agua bendita, elevé una fervorosa oración a la Virgen y me acosté, dejando el asuntito en sus manos. A la mañana siguiente recibo la carta de un desconocido que en resumen me decía: ‘Había prometido a la Virgen que, si me concedía cierta gracia, daría 20,000 liras para una obra de caridad. Como he recibido la gracia, pongo a su disposición esa cantidad’. Otra vez, encontrándome en Francia, recibo la mala noticia de que una de mis casas necesita inmediatamente 70,000 liras para salvarse de un grave riesgo. No viendo allí cómo remediarlo, recurro nuevamente a la oración. Eran las diez de la noche y me iba a acostar, cuando llaman a la puerta de mi habitación. Abro. Y entra un amigo con un grueso paquete en la mano que me dice: ‘Carísimo Don Bosco, había dejado en mi testamento una cantidad para sus obras. Pero hoy he pensado que para hacer el bien es mejor no esperar a la muerte. Y le traigo corriendo la cantidad. Téngala: 70,000 liras’.

Reportero: Esto son milagros. Permítame una indiscreción: ¿ha hecho otros milagros?

Don Bosco: Yo no he pensado nunca nada más que en cumplir con mi deber. He rezado y he confiado en la Virgen.

Reportero: ¿Querría decirnos cuál es su sistema educativo?

Don Bosco: Sencillísimo: dejar a los jóvenes en plena libertad de hacer lo que más les agrada. La clave está en descubrir cuáles son los principios de sus buenas cualidades y luego procurar desarrollarlos. Cada cual hace a gusto lo que sabe que puede hacer. Yo me regulo por este principio y mis alumnos trabajan todos no sólo con actividad, sino con amor; en cuarenta y seis años no he impuesto ni un solo castigo. Y me atrevo a afirmar que mis alumnos me quieren mucho.

Reportero: ¿Cómo ha hecho para hacer llevar sus obras hasta Patagonia y Tierra del Fuego (Argentina)?

Don Bosco: Poquito a poco.

Reportero: ¿Qué piensa usted de las condiciones actuales de la Iglesia en Europa, en Italia y en su futuro?

Don Bosco: Yo no soy un profeta. Vosotros los periodistas sí que lo sois un poco. Por tanto, a quien hay que preguntar que va a pasar es a vosotros. Nadie, excepto Dios, sabe el porvenir. Sin embargo, humanamente hablando, es de creer que el futuro será grave. Mis previsiones son muy tristes, pero no tengo ningún miedo. Dios salvará siempre a su Iglesia; y la Virgen, que visiblemente protege el mundo contemporáneo, sabrá hacer surgir sus redentores.

Texto: Antonio Martínez Azcona / Fotografía: SDB


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