Las doce estrellas de María Auxiliadora

Doce estrellas sobre su cabeza, tachonando de belleza, de luz y de esplendor la corona de María Auxiliadora y su Hijo, aparece este simbolismo apocalíptico lleno de grandeza, de luz y de majestad. Doce estrellas sobre la cabeza de la mujer. María y la Iglesia se identifican de una manera simbiótica y profunda. María es una hija predilecta de la Iglesia a la vez que es Madre de la Iglesia. María es Maestra de fe en la Iglesia y a la vez Discípula de Jesús que es la cabeza visible de la Iglesia.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxiliadora

Las doce estrellas sobre la cabeza si nos remitimos al Apocalipsis (20, 20-22) nos va a llenar de elementos que van a ir como explicándonos el sentido profundo de la esperanza cristiana. En aquella terrible lucha entre la Virgen y el poder de Satanás, que es llamado en el texto: Diablo, Satanás, Demonio, aparece ella como la vencedora, la que acuna en su seno al Hijo que da la vida al mundo. Y con las fuerzas angélicas se enfrenta con gran potestad ante el enemigo que va arreciando en su lucha, en sus ataques, de una manera furibunda, atroz, de manera que hasta con su cola barre la tercera parte de las estrellas, pero una mujer vence al demonio con la gracia del Hijo.

Estas doce estrellas, es cierto que tiene un simbolismo también bíblico porque nos puede remitir a las doce tribus de Israel, pero sobre todo representa una constelación de actitudes evangélicas que simbólicamente son el conjunto de las virtudes y de los valores cristianos esenciales. Aquellos que nosotros conocemos en las bienaventuranzas, aquellos que para nosotros representan las virtudes cardinales y sobre todo María que vive el amor profundo, el amor hermoso, el amor bello, el amor virginal y casto de un corazón consagrado a Dios, dentro de esas doce estrellas que circundan su cabeza, ella es la luz que en contraste con ellas, refleja así la potencia del Hijo, la gloria del Hijo, la divinidad del Hijo.

Puedo ahora revelarles un secreto, al meditar sobre los elementos propios de la advocación, nos podemos dar cuenta que la advocación de María Auxiliadora de muchas maneras resume, no solamente los dogmas marianos de la Iglesia Católica, sino que su cuadro es una catequesis mariana completa y hermosa. Es un compendio de muchos títulos con que la conocemos: Madre de Misericordia; Madre de los hombres; Inmaculada Concepción; su Asunción; María Reina; la Visitacion; Madre de la Iglesia; Reina de los Santos; Reina de los Apóstoles. María es la mujer de los tiempos gloriosos y de la esperanza perfecta de los cristianos.

Y esas doce estrellas de la mujer glorificada por el triunfo de su Hijo corresponde, mejor que nadie, a María, símbolo de la Iglesia, y Don Bosco la vio así, por eso decía que el título de Auxiliadora era para los tiempos difíciles y con razón en la oración original de Don Bosco a María Auxiliadora él lo expresa así: “¡Oh, María Virgen poderosa! grande e ilustre defensora de la Iglesia, singular auxilio de los cristianos. Terrible como un ejército ordenado en batalla; tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo. ¡Oh Madre! en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, libranos del enemigo y en la hora de nuestra muerte llévanos al paraíso. Amén”.

Texto: Monseñor Walter Guillén, SDB, Obispo de la Diócesis de Gracias, en Honduras / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo


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