Mayo: La “opción Valdocco” en la pluralidad de las lenguas

El horizonte de Don Bosco fue ya desde el principio católico, es decir, universal, incapaz de excluir a nadie de su abrazo: sabemos que ante la carencia de personal en las primeras obras en Italia y en Europa, respondió ¡enviando los primeros misioneros a la Argentina!  El pluralismo que con frecuencia nos asusta o nos encierra en nosotros mismos, a la luz de la fe es una bendición, ¡porque a la luz del evangelio marca la redención de Babel en el día de Pentecostés!

Pero aquí debemos profundizar más, porque la invitación del papa Francisco es clara: “La presencia universal de vuestra Familia Salesiana es un estímulo y una invitación para custodiar y preservar la riqueza de muchas de las culturas en las que estáis inmersos sin tratar de “homologarlas” (Mensaje al CG 28). Hoy es fuerte la tentación de la uniformidad, que nace del miedo a lo diverso. La globalización trata de imponer a todos un único modelo, un pensamiento exclusivo, un estilo estandardizado y repetitivo. Se trata de una verdadera y propia enfermedad de época que nos contagia un poco a todos y que para curarse necesita una renovada conversión del corazón. Porque sabemos todos que la comunión en sentido cristiano solo puede realizarse manteniendo nuestras singularidades, que solo de este modo pueden contribuir a la belleza y a la sinfonía del conjunto. Si todos fuésemos iguales no habría comunión, sino solamente una banal homologación. Por eso el papa Francisco habla con frecuencia de la forma de la Iglesias como un poliedro y no como una esfera: esta última remite a la uniformidad de una pared monocolor, en cambio el poliedro remite a la diversidad del mosaico constituido por muchas piedrecitas que solo en su armónica relación realizan algo bello y original.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxiliadora, ADMA

Hoy se habla, cada vez de mejor gana, de inculturación – que es la capacidad de individuar las semillas del Verbo presentes en toda cultura humana, donde la gracia precede siempre la presencia de la Iglesia y el anuncio de la salvación – y de intercultura; con este último término se debe entender la riqueza específica que emerge del encuentro de las diversas culturas que pueden fecundarse recíprocamente en un real y verdadero intercambio de dones, creando nuevas dinámicas relacionales que enriquecen el patrimonio existente. El papa Francisco insistiendo en esta precisa dirección, en el Mensaje al CG 28 nos confirma que “el cristianismo no dispone de un único modelo cultural” al que las otras culturas deberían acomodarse, negando su especificidad.

Durante el Sínodo especial sobre la Amazonía hemos sido gratamente sorprendidos como Familia Salesiana, porque hemos podido conocer a algunos misioneros que no solo no han destruido la cultura en la que han estado insertos, sino que han asumido plenamente no solo la lengua sino también los usos y costumbres de los pueblos a los que habían sido enviados. Han evangelizado a través de un diálogo capaz de escuchar con respeto y valorar con sabiduría los elementos de la cultura local y transformarlos con la gracia del evangelio. La beata sor María Troncatti misionera en la floresta amazónica, el Siervo de Dios Rudolf Lunkenbein, defensor hasta el martirio de los derechos de los Bororos, y el extraordinario padre Bolla, durante 60 años misionero entre los Achuar, por citar solamente a los que más se han recordado en el último Sínodo. Han realizado plenamente la invitación que el papa Francisco nos dirige a todos nosotros: “Trabajad para que el cristianismo sea capaz de asumir la lengua y la cultura de las personas del lugar”. La invitación es clara y repetida: “El salesiano está llamado a hablar en la lengua materna de las culturas en las que se encuentra”.

África es un continente lleno de futuro, que necesita reforzar los itinerarios formativos, sobre todo los iniciales; Europa continúa decreciendo numéricamente  y envejeciendo, a pesar de que continúa teniendo recursos de pensamiento y de medios para la misión; el gran continente asiático, donde reside la mayor parte de la población juvenil a nivel mundial, continúa siendo un terreno fértil para el carisma; el continente americano, aunque mantiene una sensibilidad religiosa alta,  vive una escasez vocacional que nos preocupa. Ahora bien, estos movimientos magmáticos, lentos pero significativos a medio y largo plazo, nos invitan a entrar con gozo y decisión en una nueva estación de confrontación, enriquecimiento e implementación del carisma salesiano.

El carisma no es un bloque de granito monolítico e inmodificable, sino un fuego encendido que hay que avivar constantemente y que, por lo mismo está llamado a renovarse para poder continuar siendo él mismo. Se trata de valorar las nuevas aportaciones para hacer crecer el carisma mismo porque, nos asegura el papa Francisco, “la unidad y la comunión de vuestra familia es capaz de asumir y aceptar todas estas diferencias, que pueden enriquecer todo el cuerpo en una sinergia de comunicación e interacción donde cada uno pueda ofrecer los mejor de sí para el bien de todo el cuerpo. Así la salesianidad, lejos de perderse en la uniformidad de tonalidades, adquirirá una presentación más bella y atractiva y sabrá expresarse ‘en dialecto’”.   (Cfr, 2 Mac 7,26-27)» (Mensaje al CG28).

Finalmente el papa Francisco hace referencia a una nueva lengua común que ha penetrado transversalmente en nuestro mundo, o sea, “la irrupción de la realidad virtual como lenguaje dominante”. Reconociendo que este es “un espacio de misión” pone también en guardia de algunos peligros, porque el ambiente digital “nos puede encerrar en nosotros mismos y aislarnos en una virtualidad cómoda, superflua y nada o poco comprometida con la vida de los jóvenes, de los hermanos de comunidad o los trabajos apostólicos”.  Tenemos que estar muy atentos porque “el repliegue individualista, tan difundido y propuesto socialmente en esta cultura tan digitalizada, requiere una atención especial no solo respecto a nuestros modelos pedagógicos sino también respecto al uso personal y comunitario del tiempo, de nuestras actividades y nuestros bienes”.

Para la reflexión personal

Hablar de pluralidad de lenguas es también una invitación a “salir” de mi Asociación para encontrarse y conocer otros grupos ADMA, otros grupos de la Familia Salesiana, otros grupos eclesiales. 

El lenguaje virtual en el tiempo de la pandemia ha ofrecido la posibilidad de encuentro de evangelización ¿Cómo empleo yo estos medios? 

Fuente: ADMA Turín / Fotografía: ADMA Turín


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