El programa de santidad de Domingo Savio

Domingo tuvo la suerte cuando tenía 12 años de encontrarse con Don Bosco. Don Bosco visitaba I’Becchi y allí el maestro de la escuela le presentó a Domingo Savio. Él anhelaba estudiar y desde pequeño quería ser sacerdote. se presentó ante Don Bosco para decirle: “me lleva a su colegio en Turín, quiero ser uno de sus alumnos, quiero prepararme con el estudio”. Y Don Bosco le responde: “vamos a ver que tal eres, — le dio un librito — lee esta página; estúdiala un poco y luego regresas y me dices que entendiste”. A los pocos minutos regresó Domingo diciendo: “Don Bosco, si quiere le doy la lección”, en efecto, la sabía a la perfección, tenía buena inteligencia, muy despierto. Don Bosco quedó contento, por lo que le dijo: “bueno me parece que hay buena tela”. Domingo responde: “si yo soy la tela, usted sea mi sastre y haga de mí un bello traje para el Señor Jesús”.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Santo Domingo Savio

Don Bosco hizo a sus muchachos un sermón donde les dijo: “Dios quiere que seamos santos; es voluntad de Dios que seamos santos, y no es difícil serlo y después en el cielo habrá una gran recompensa para los santos”. Con ese sermón, Domingo Savio quedó entusiasmado, decidió ser santo. Se presentó ante Don Bosco y le dijo: “Don Bosco ayúdeme, quiero ser santo, ¡quiero ser santo!”. En ese momento se imaginaba, quizás, que para ser santo tenía que hacer lo que oía en las vidas de los santos; quizás milagros, quizás grandes penitencias o mortificaciones; y Don Bosco le dice: “no, para ti la santidad no es eso”, y le trazó un pequeño programa de santidad.

El programa que Don Bosco le aconsejó fue:

1. Estar siempre alegres, esa alegría cristiana que indica una serenidad interior, buen carácter, estar en paz con Dios y con todos. Domingo Savio aprendió bien eso. Cuando entró al colegio otro muchacho, él lo veía un poco triste, apartado, solitario, además de que no conocía a nadie. Domingo se le acercó y le dijo: “mira aquí hacemos constar la santidad en estar siempre alegres”.

2. Hay que estar siempre ocupados, cumpliendo bien sus deberes. cumplir con los estudios, con el trabajo para utilizar apropiadamente las cualidades que Dios nos ha dado.

3. Sean siempre obedientes a sus papás o a sus superiores, no hagan nada que los desagrade.

4. Sean siempre agradecidos con todos sus bienhechores, con sus maestros, con sus superiores.

5. Escoge bien y se siempre sincero con tu confesor. Hay que confesarse bien, con sinceridad, y con buenos propósitos.

6. Preocúpate por cultivar y defender la pureza, es decir la castidad. No aceptar nada que sea vulgar, pornográfico, etc. es bello vivir con pureza en las miradas, en la fantasía, en los sentimientos, en las acciones.

7. Hay que ser un pequeño apóstol entre sus compañeros. En esto se distinguió mucho Domingo Savio. Él luchó por querer ganar las almas de sus compañeros, que nadie se perdiera ni tomara un mal camino.

8. Acudir con frecuencia a los sacramentos de la Confesión y de la Comunión como medios maravillosos de salvación.

9. Ser muy devoto de la Santísima Virgen. Domingo Savio, una de las primeras cosas que hizo, casualmente en el año en que el Papa declaró oficialmente el Dogma de la Inmaculada Concepción de María, fue fundar, junto con sus compañeros la Compañía de la Inmaculada Concepción. De aquí — de la Compañía — salieron los primeros Salesianos de Don Bosco.

10. Aspirar y desear la santidad. Luchar por ella para mantenerse alejado de cosas mundanas y malas y aspirar a la alegría del cielo, desear el cielo.

Texto: Parrroquia El Espíritu Santo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo


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