Una devoción para cada día de la semana

Domingo Savio era un amante de la comunión frecuente, sin embargo, para sacarle un mayor fruto y tener al mismo tiempo un nuevo estímulo para hacerla cada día con mayor fervor, se fijó un fin particular para cada uno de ellos.

Es así como Domingo desarrolló su pequeño “plan devocional”:

El domingo, primer día de la semana, decidió dedicar su comunión a la Santísima Trinidad, el misterio más grande de nuestra fe.

El lunes, la comunión por todos sus bienhechores espirituales y temporales.

Cada martes la comunión era en honor a Santo Domingo de Guzmán y su ángel custodio.

El miércoles la comunión la dedicaba a Nuestra Señora de Dolores y pidiendo la conversión de los pecadores.

Los jueves, Domingo comulgaba en sufragio de las almas del purgatorio.

El viernes comulgaba en memoria de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Y los sábados, Domingo comulgaba en honor a la Virgen María, para obtener su protección en vida y en punto de muerte.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Fotografía: Parroquia El Espíritu Santo
info@espiritusantogt.com

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