Fiesta de la Virgen de Guadalupe

El pasado sábado, 12 de diciembre, la Iglesia católica, particularmente en Latinoamérica, celebró a Nuestra Señora de Guadalupe, advocación mariana que se venera principalmente en México.

A partir de las 8:30 a.m. se habilitó el ingreso de los devotos, cumpliendo todas las medidas de bioseguridad, para que pudieran venerar a la Virgen de Guadalupe. Así mismo, se celebró la Santa Misa, en el parqueo interno de la parroquia, con la presencia de feligreses que previamente habían solicitado su ingreso.

A lo largo del día las visitas se realizaron con normalidad, hasta finalizar con la Santa Misa a las 7:00 p.m.

Medidas de Bioseguridad.

Siguiendo las indicaciones brindadas por las autoridades, tomamos todas las medidas de precaución para el bienestar de los visitantes y personal de la parroquia. Estas medidas incluían: utilización de alfombras desinfectantes, toma de temperatura, aplicación de alcohol en gel en manos, distanciamiento social, utilización de mascarilla todo el tiempo, desinfección de las áreas públicas.

Así mismo, colocamos paredes de protección a lo largo de todo el camino para visitar a la Virgen de Guadalupe, así como en el ingreso y salida de las Misas.

Cambios por la Pandemia.

La actual pandemia de Covid-19 hizo que la celebración de la Virgen de Guadalupe fuera muy diferente a los años anteriores. En esta ocasión no pudimos realizar la acostumbrada procesión con la imagen de la Virgen; no tuvimos la feria en el exterior de la parroquia, como tampoco la presentación de los grupos de Loas y disfraces, Moros y cristianos y el Convite Las Charcas.

Entre los cambios más evidentes fue la visita a la Virgen la cual, a diferencia de los años pasados, en esta oportunidad se realizó de manera espaciada, una persona o familia a la vez, permitiéndoles un corto tiempo de oración frente al cuadro, para que más personas pudieran visitarla.

Una devoción latinoamericana.

Según la tradición oral, y lo descrito por documentos históricos del Vaticano, María, la madre de Jesús, se apareció en cuatro ocasiones al indígena chichimeca Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, y en una ocasión a Juan Bernardino, tío de Juan Diego. El relato guadalupano conocido como Nican mopohua narra que, tras la primera aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga, para decirle que le erigieran un templo. Ante el escepticismo de Juan de Zumárraga pidió una prueba a Juan Diego.

En la última aparición de la Virgen y por orden suya, Juan Diego llevó en su ayate unas flores que cortó en el Tepeyac, se dirigió al palacio del obispado y desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, cuyos rasgos han sido interpretados como “mestizos” a pesar de ser de piel mucho más clara que su homónima española.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


Visita nuestras redes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s