10 de noviembre: San León Magno

San León Magno,
Papa y Doctor.

Es el gran Papa del siglo V. Dirigió la Iglesia durante muchos años, más de veinte, y por sus escritos se le nombró Doctor de la Iglesia.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Santo del Día

Seguramente nació en Roma, su padre se llamaba Quintiano y muy pronto se decidió dedicar su vida a Dios. A los veinte años ya era diácono que es grado inferior al de sacerdote. Como era muy inteligente el Papa Sixto III le fue encargando varios asuntos difíciles que él resolvió con calma y serenidad.

Un día lo mandaron a Francia para que pudiese poner paz entre dos caballeros de la nobleza que no se ponían de acuerdo sobre la propiedad de unas tierras y castillos. Aquella riña podría acabar en una guerra que no hacía ninguna falta, como todas. Y a Francia que se marchó el diácono León. La cosa se solucionaba bastante bien cuando León recibió dos noticias: la una que había muerto en Roma el Papa Sixto III, la segunda que él había sido elegido Papa por los sacerdotes y pueblo de Roma. Eso sucedió el 19 de agosto del año 440.

Le tocó gobernar la Iglesia en una época muy difícil. El cristianismo se había extendido por muchos lugares nuevos, en muchos sitios se proclamaban doctrinas que deshacían la unidad del cristianismo, los bárbaros que venían de Asia amenazaban a todos los países cristianos.

Con todo se atrevió el nuevo Papa León y, poco a poco, consiguió grandes éxitos. Lo que más esfuerzos le costó fue mantener la unidad de la Iglesia. En muchas partes aparecieron herejes que querían que sus ideas, contrarias a la fe en Dios, tal como la había predicado Jesús, se impusiesen. El Papa escribía cartas, muchas cartas, animando a todos a mantener la fe verdadera.

También se conservan muchos sermones suyos en los que habla, con mucha claridad, de las grandes verdades de la fe que celebramos durante el año. Es el Papa que mejor ha hablado de la navidad, ascensión, resurrección, transfiguración y otras celebraciones de la vida de Jesús.

Tuvo también unas grandes intervenciones para detener a Atila y Genserico, los dos grandes jefes de los bárbaros. Atila era el rey de los hunos, unos bárbaros que donde llegaban arrasaban con todo. El Papa León fue con toda valentía a donde estaba Atila y habló con él. No se sabe lo que le dijo, pero los hunos se retiraron de toda Italia. Algo parecido pasó con Genserico: logró que, aunque su ejército entrase en Roma, no la destruyera. No lo hicieron, pero robaron todo lo que pudieron.

El día 10 de noviembre de 461 murió. Había gobernado la Iglesia durante 21 años, un mes y trece días.

Texto: Miguel Ángel Requena, OP / Ilustración: Museo El Prado


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