09 de septiembre: San Pedro Claver

San Pedro Claver,
Sacerdote.

Nació en Verdú, provincia de Lérida, el 26 de junio de 1580. Era hijo de unos sencillos campesinos y se quedó sin madre a los trece años. Ayudó a su educación un tío canónigo de Barcelona que se lo llevó con él para que aprendiese gramática en la Universidad. Fue alumno de los Jesuitas y, al conocerlos, notó la llamada del Señor que quería que fuese jesuita y por eso entró en la Compañía de Jesús el 7 de agosto de 1602. Tenía 22 años.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Santo

Para que terminase sus estudios fue destinado a Mallorca y se hizo muy amigo del santo jesuita San Alonso Rodríguez, que era el Hermano portero de la casa donde él estaba. Pedro hablaba mucho con San Alonso y aprendía de él muchas cosas buenas, cómo querer mucho a Dios, cómo hacer el bien a los demás, cómo rezar con intensidad, la necesidad de hacer penitencia por los pecados de los hombres. Hasta el final de su vida guardó una libreta con los sabios y santos consejos que le dio San Alonso.

Fue destinado a las misiones de América, en Colombia, y allí llegó en el año 1610. Terminó los estudios en Cartagena de Indias y fue ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1615. Tomó para él la misión de ser un ángel para los esclavos negros que llegaban a América desde África. Él decía que era “el esclavo de los esclavos” y así era. Cuidaba de ellos en todo lo que las autoridades y los amos le dejaban. Los atendía al llegar al puerto de Cartagena, curaba a los enfermos, daba alimento a los hambrientos y les hablaba de Dios, de la Virgen, les enseñaba el catecismo y bautizaba a los que querían hacerse cristianos. Explicaba el catecismo con un método muy original en aquel tiempo, que era por medio de intérpretes que hablaban el idioma de los esclavos. Empleaba grandes láminas en las que se veía lo que él explicaba. Llegaba así al corazón de aquellos pobres esclavos que no tenían ninguna esperanza de vivir bien.

Iba también a los pueblos de los alrededores para atender a los esclavos en las fincas, para predicarles y ayudarles en sus necesidades. También atendía a los presos de la cárcel de la ciudad. Salvó a muchos de la desesperación y de la enfermedad, gracias a sus cuidados.

Pedía limosna a los ricos para atender a tantas necesidades como él veía en los sitios por donde iba. Se pasaba muchas horas en el confesionario para perdonar los pecados de toda clase de gente.

Después de una larga sesión de confesar se sintió enfermo y al día siguiente ya no pudo celebrar la misa. El 8 de septiembre de 1645 murió rodeado de un gran grupo de jesuitas y autoridades que lo respetaban y querían.

Fue beatificado por el Papa beato Pío IX en 1851 y canonizado por el Papa León XIII en 1888, junto con los santos jesuitas Juan Berchmans y su gran amigo Alonso Rodríguez.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


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