María, la mujer de corazón inocente.

Dios Padre es la pureza absoluta. Su hijo unigénito, Jesucristo, es el inocente, el puro, el justo, el santísimo.

María Santísima, la más humilde mujer, mereció el elogio de Cristo cuando afirmó: “Yo te bendigo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes del mundo, y se las has revelado a los pequeños” (Lc 10, 21)

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Virgen María

Por el camino de la infancia espiritual, conoceremos los secretos de la caridad infinita e inefable de Dios, que nos ama desde siempre y hasta el extremo, a pesar de nuestros pecados anhelando que salgamos de ellos.

Aceptemos el Evangelio con simplicidad, apertura y compromiso, como la recibió la Virgen María.

Texto: Tiberio López F. / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


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