27 de junio: San Cirilo de Alejandría

San Cirilo de Alejandría,
Obispo y Doctor.

Nació en la ciudad de Alejandría (Egipto) hacia el año 370, de una familia ilustre que educó al niño en las mejores escuelas de la ciudad. Seguramente fue discípulo de un personaje famoso en su tiempo, Isidoro de Pelusio. También pasó años con los monjes de Nitria. Pronto estuvo junto a su tío Teófilo, que era el Patriarca de Alejandría, y lo acompañó al Sínodo de la Encina.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Santo, Santoral

Los escritos de Cirilo demuestran que era un hombre muy culto. Sabía mucho de la religión y de las ciencias de su tiempo.

En el año 412, fue proclamado Patriarca de Alejandría. Se propuso lograr que Alejandría fuese una diócesis poderosa frente a los deseos del emperador; que fuese defensora de la verdadera fe, frente a las herejías que dominaban buena parte de la Iglesia; que fuese un fuerte, frente a los judíos y paganos. Donde estaba Cirilo sólo podía haber cristianismo del bueno.

Todos los que se sintieron despreciados o heridos por las decisiones de Cirilo organizaron campañas en su contra. Él se defendía con sus obras escritas contra unos y otros. Escribió <<Contra Galileos>>, <<Contra Juliano>>, sobre la Trinidad, y un comentario al Evangelio de San Juan. No eran defensas propias, sino de la verdad católica.

También tuvo una grave discusión con Nestorio, el Patriarca de Constantinopla, en la que tuvo que intervenir el Papa Celestino I, que reunió un sínodo en Roma y le dio la razón a Cirilo.

Pero la gran gloria de San Cirilo fue su intervención en el Concilio de Éfeso, que fue convocado en el año 431 por el emperador Teodosio II. Allí defendió, con toda clase de razones, que la Virgen María era Madre de Dios, frente a todos los que decían que María sólo era Madre de Jesús. Nestorio se enfadó mucho porque no le hacían caso y armó una trifulca muy grande. Al final fueron encarcelados él y Cirilo, los dos Patriarcas. Cirilo se defendió muy bien y a los tres meses ya estaba de vuelta en Alejandría. Allí escribió otro libro en su defensa, <<Apología a Teodosio>>, en el que sigue proclamando a la Virgen como Madre de Dios.

Murió en Alejandría en el año 444. Ha sido considerado siempre como el gran defensor de la verdad cristiana.

Texto: Miguel Ángel Requena, O.P. / Ilustración: Museo El Prado


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