El misterio central de nuestra fe

El misterio central de la fe y de la vida cristiana es el misterio de la Santísima Trinidad, esto quiere decir que existe un sólo Dios en tres personas: El Padre (Creador); el Hijo (Redentor); y el Espíritu Santo (Santificador)

Ten claro que esto no quiere decir que sean tres dioses, son tres Personas en un único Dios, esto quiere decir, el Padre es lo mismo que es el Hijo; el Hijo es lo mismo que es el Padre. El Padre y el Hijo son lo mismo que el Espíritu Santo.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano

Sin embargo, las tres personas divinas son distintas entre sí. el que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo; ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo. Las tres Personas son inseparables en su única sustancia y en su obrar; la Trinidad tiene una sola y misma operación. Pero cada Persona se hace presente de diferente manera: el Padre como una voz (Ex. 3, 4. Mt 3, 17); Jesús como el Cordero de Dios (Lc. 2, 7); el Espíritu Santo como una paloma (Mt 3, 26)

Aunque fue con la venida de Jesús que pudimos conocer plenamente el misterio de la Trinidad, Dios ya había dejado algunas huellas desde la antigüedad.

En Génesis (1, 2, 18, 1-2) podemos leer:

Todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas.

Yavé se presentó a Abraham junto a los árboles de Mambré mientras estaba sentado a la entrada de su tienda, a la hora más calurosa del día. Al levantar sus ojos, Abraham vio a tres hombres que estaban parados a poca distancia. En cuanto los vio, corrió hacia ellos y se postró en tierra.

Esto hace referencia, en el capítulo 1 al Espíritu Santo y, en el capítulo 18, a las tres Personas que forman un sólo Dios.

Nosotros no podemos deducir por medio de nuestra propia razón el misterio de la Trinidad. Pero podemos reconocer la razonabilidad de este misterio, cuando aceptamos la revelación de Dios en Jesús.

Toma en cuenta también de que Dios nos ha creado por amor, nos ha redimido por amor y nos guía por amor, tenemos la libertad de elegir el bien o el mal; la luz o la oscuridad, ya que también Él nos ha dado el libre albedrío para que nosotros elijamos entre lo que Él ofrece y lo que el mundo ofrece.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


info@espiritusantogt.com

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