Iconografía de María Auxiliadora

La iconografía de María Auxiliadora se desprende del cuadro pintado por Tomás Andrés Lorenzone por encargo e indicaciones de Don Bosco, que actualmente se encuentra en el interior de la Basílica de María Auxiliadora, en Turín, Italia.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, María Auxiliadora, Virgen Auxiliadora

María de pie.

María Auxiliadora se encuentra de pie, siempre colocada al centro, para exaltar el título más importante que posee: “Madre de Dios“, es por ello que carga al Niño Jesús en su brazo derecho.

Colores rosa y azul.

Ella se encuentra vestida con una tunicela de color rosado, símbolo del amor material que la Virgen Santísima tiene a todo aquel que la busca y acude a Ella. Sobre sus hombros viste un manto de color azul que, en la mente de Don Bosco, representa el Cielo, al cual todos peregrinamos al final de nuestra vida, en donde gozaremos de las promesas de nuestro Señor.

Además de ello, el manto envuelve a la Virgen Santísima, como símbolo de que María siempre nos protegerá y alejará todos los males que acechen nuestra vida para que podamos disfrutar del amor de su Hijo.

Corona y cetro.

Sobre su cabeza porta una corona y en su mano un cetro, el cual nos recuerda el Quinto Misterio Glorioso del Santo Rosario: María es Reina de todo lo creado.

Doce estrellas.

Su cabeza está rodeada por doce estrellas, basándose en el Apocalipsis, simbolizan a los Doce Apóstoles y las Doce tribus de Israel; estas estrellas son de seis picos, al igual que la estrella que se encuentra en el centro de su corona, recordando la jaculatoria de las Letanías Lauretanas: Torre de David.

Don Bosco la representó sin calzado alguno, para recordar la humildad que caracterizo siempre a María a lo largo de su vida y la obediencia a la voluntad de Dios.

Símbolo mesiánico en Jesús.

Por su parte. el Niño Jesús viste una túnica verde, de una sola pieza, siendo este un símbolo mesiánico y una representación de las vestiduras que se repartieron los soldados romanos al momento de la Crucifixión; muestra sus brazos abiertos, símbolo de la Misericordia del Señor, es decir, que no importa cuantos sean nuestros pecados, si buscamos a Jesús en nuestra vida, Él siempre nos recibirá con su infinito amor.

El Niño Jesús también porta una corona sobre su cabeza, pues Él es el Rey de Reyes.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo/ Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


info@espiritusantogt.com

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