María Auxiliadora: Madre

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxiliadora, Virgen AuxiliadoraEl 24 de Mayo celebramos una fiesta muy importante, la fiesta de María Auxiliadora. El nombre que hoy meditamos es el de María como Auxiliadora y Madre. Entre estos dos nombres hay mucha relación, están tan ligados el uno al otro que de un modo claro nos enseñan la relación que debemos tener hacia la Madre de Dios.

Cuando alguien exclama ¡Auxilio! es porque se encuentra en una verdadera necesidad, el “auxilio” es algo urgente, es algo más que un favor, es una ayuda pero de vida o muerte. Ante graves peligros no dudamos en pedir auxilio y en primer lugar ¿a quién elevamos este grito? ¡A la madre! Es un factor psicológico, la madre es la que siempre ha estado presente en nuestra vida, es la que pone su misma vida en riesgo para salvar la nuestra. La madre es la que no falla en los momentos de extrema necesidad… tantas otras cosas que podríamos decir para concluir que la madre es el mejor auxilio.

Un Papa clama por auxilio.

Eso lo vivió también el Papa Pio V, en el siglo XV. Los turcos amenazaban con entrar a Europa, poniendo en peligro no sólo la seguridad del continente, sino también la de la Iglesia, pues donde ellos entraban imponían la religión musulmana.  Para contrarrestar el avance de los turcos se formó la Liga Santa, que combatió en el mar Mediterráneo Oriental. Esta fue una batalla de amplia desventaja para el lado cristiano, no sólo en soldados, sino también en número de barcos y el día de la batalla hasta el viento se puso en contra. La situación era adversa, el peligro era real e inmediato, una derrota representaba un golpe durísimo a toda la cristiandad.

Fue entonces cuando el Papa, que había hecho rezar el rosario antes de comenzar la batalla, ante esta situación tan adversa alzando los ojos al cielo, suplico ¡Auxilio! Y el Auxilio le vino de manos de la Santa Madre de Dios. La batalla, conocida como la de “Lepanto”, fue favorable para los cristianos, contra todo pronóstico, incluso de los mismos generales de las flotas de la Liga Santa. De manera espontánea surgió entre la conciencia de los cristianos el haber recibido una ayuda especial, un auxilio que vino desde el mismo cielo, de parte de la Santa Madre de Dios. María es nuestra Auxiliadora, decían.

Pero ¿y el 24 de Mayo?

Otro papa, esta vez Pío VII, se encontraba en el exilio, prácticamente preso de Napoleón, quien quería apropiarse de toda Europa, sin respetar ningún otro poder, ni siquiera el del Papa. Ante semejante atropello el Papa emitió la excomunión a Napoleón y a sus secuaces, pero ellos respondieron con burla diciendo: <<acaso la excomunión del Papa hace que los fusiles caigan de las manos de los soldados>>. Por ello, Pio VII prometió a la Virgen que si le concedía la gracia de volver a Roma, le instauraría su fiesta en ese día. Y así fue, la soberbia y la ambición de Napoleón no contaron con el crudo invierno de Rusia, que en medio de una blanca nieve llegaba a los 0° C; y sus soldados no podían sostener los fusiles en sus manos, estos caían al suelo.

Mientras intentaban retornar a su patria, en un intento por salvar la propia vida, fueron interceptados y sometidos sin mayor problema por el ejército ruso, el imperio de Napoleón se vino abajo. El Papa Pio VII regresó a Roma en libertad el 24 de Mayo de 1814 y declaró oficialmente ese día como la fiesta de María Auxiliadora de los Cristianos.

María, la amorosa madre.

María es una madre buena que cuida amorosamente de sus hijos y que no duda en actuar ante el peligro. Por eso le llamamos Auxiliadora. Don Bosco decía: <<corren tiempos difíciles, la Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora>>. Y en su vida, ¡cuántas veces sintió ese auxilio! Ante los grandes peligros, ante las grandes necesidades, incluso ante las situaciones que parecían imposibles, en todas él salió airado.

Nosotros ahora estamos preparándonos a celebrar la fiesta de la Virgen, sin lugar a duda, un acontecimiento muy especial. La virgen es la dispensadora de las gracias de Dios, es decir, que puede alcanzarnos favores de manos de su Hijo, pero no busquemos a la Virgen por los favores que nos pueda dar.

¿Qué clase de hijo es aquél que busca a su madre sólo por sacarle dinero? Pidámosle a la Santa Madre de Dios que nos regale su Auxilio, que nos alcance la Gracia de Dios principalmente al momento de la tentación, para que podamos decir desde el corazón “no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal”.

La Virgen es nuestra madre y por eso es también Auxiliadora nuestra, amémosla por ello y tengamos la seguridad de sentir su auxilio.

Texto: Marcelo Escalante, SDB
Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo

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