Quiero que mis amigos sean Jesús y María: uno de los propósitos de Domingo Savio

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Santo Domingo Savio, Domingo SavioTexto: Padre Javier Rivas, SDB
Fotos: Parroquia El Espíritu Santo

Hoy celebramos la fiesta de Santo Domingo Savio, un joven de la escuela de San Juan Bosco; un alumno directo de San Juan Bosco, que murió poco antes de cumplir 15 años.

Un modelo sin duda extraordinario de santidad para los jóvenes de hoy también para los adultos y quiero compartirles muy brevemente algunos de los propósitos que hizo en su vida y que lo llevaron a alcanzar este alto grado de vida cristiana, que lo llevaron a alcanzar la santidad.

Él – Domingo Savio – el día de su Primera Comunión, entre sus propósitos, el hizo cuatro propósitos, uno de ellos es el siguiente: “Quiero que mis amigos sean Jesús y María”.

De entrada, este propósito parecería poco relevante, una cuestión de niños. Imaginarse un niño de Primera Comunión, de unos 9 o 10 años, que se propone eso, “que mis amigos sean Jesús y María”. Sin embargo, si le ponemos más atención nos vamos a dar cuenta que toda nuestra vida cristiana es una relación de amistad con Dios. Si revisamos en la Biblia grandes personajes bíblicos han vivido esta experiencia de amistad con Dios, empezando por Moisés, por ejemplo, que hablaba cara a cara con Dios, como se le habla a un amigo. Más tarde también los Apóstoles se consideran amigos de Jesús, a tal punto que el mismo Jesús les dice: “miren a ustedes ya no los llamo siervos; a ustedes los llamo amigos”. Por lo tanto, vivir esa experiencia de amistad con Jesús es de lo que se trata la vida cristiana y Domingo Savio lo entendió desde muy pequeño.

Vivir en amistad con Jesús tiene consecuencias, repercusiones muy fuertes en nuestra vida, por ejemplo, en nuestra vida de oración es eso, es hablar con el amigo. Partir el pan, alimentarse de la Eucaristía es también eso, entrar en contacto, en relación directa con este amigo, que no es un amigo cualquiera, es una amistad divina y en la Eucaristía recibimos toda su gracia, toda su santidad, por lo tanto, encontrar al amigo en la Eucaristía es alimentarse de Él.

Escuchar su palabra, es escuchar la voz del amigo, pero también ayudar a los más necesitados. Hoy aparece este joven en el Evangelio de Juan: aquí hay un muchacho que tiene 5 panes y 2 peces pero parece que esto no va a alcanzar para tanta gente. Dicen que sólo los hombres eran 5000. Y este muchacho del Evangelio hemos encontrado en él la figura de Domingo Savio. Un joven generoso que pone a disposición de los demás sus propios talentos a pesar de que son sencillos, o son pocos o que pareciera que no son suficientes para satisfacer a una gran multitud; y sin embargo ahí es donde interviene Jesús. A pesar de mi pobreza, Él es capaz de dar de comer a todos a partir de mi pobreza, a partir de mi sencillez

Domingo Savio también pone a disposición de Dios todo su talento y Jesús es capaz de hacer milagros desde su pobreza.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Santo Domingo Savio, Domingo SavioRecuerdo en una ocasión leyendo su biografía, escrita por el mismo San Juan Bosco, dice que un par de muchachos del Oratorio se querían pelear, tenían incluso ya piedras en las manos para lanzárselas y al ver Domingo Savio el problema, se metió en medio de los dos con un crucifijo en la mano.

Ser amigos de Jesús y María también nos hace mediadores entre aquellos que no se llevan bien. Cuantas veces nos ha tocado tratar de ayudar a dos personas que no se llevan bien, a hacer las paces. Por ejemplo a algún miembro de nuestra familia; a una pareja de esposos; compañeros de trabajo, y nos toca a veces meternos, pero no llevando nuestras propias ideas sino llevando a Cristo, poniendo a Dios en medio del conflicto; poniendo a Dios en medio de las personas que no se llevan bien. Esa también es una consecuencia de la amistad con Jesús: ayudar a los necesitados, es saber descubrir el rostro del amigo, el rostro de Jesús en la gente necesitada.

Sin duda el testimonio, el ejemplo de vida de Santo Domingo Savio y este propósito, de que mis amigos sean Jesús y María es un gran programa de vida cristiana; todo un proyecto de vida que sigue siendo válido y vigente para todos, para jóvenes y adultos; es un gran desafío, un gran reto para que los jóvenes siempre se acerquen a Jesús, a la Santísima Virgen María y los consideren así, sus amigos.

Que la presencia de Jesús y María los motive a ser misioneros entre sus compañeros, a buscar a Jesús en la oración, en la Eucaristía, en la Palabra, en el apostolado ayudando a los pobres.

Que el mismo Domingo Savio interceda por nosotros, que nos ayude a alcanzar este alto grado de vida cristiana, que nos ayude a todos a alcanzar la santidad.

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