03 de mayo: San Felipe y Santiago

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Santo del Día, SantoralSan Felipe y Santiago,
Apóstoles

San Felipe.

Era natural de Betsaida, junto al lago de Galilea, y compartía con otros apóstoles las tareas de la pesca. Debía tener un espíritu que buscaba algo especial porque lo vemos escuchando a San Juan Bautista y haciéndose discípulo suyo. Con él estaba cuando pasó Jesús y le dijo, <<Sígueme>>, y enseguida Felipe se marchó con Jesús para siempre.

Más tarde Felipe habla con San Bartolomé y le dice que ha encontrado al Mesías, al esperado por el pueblo desde antiguo.

Cuando Jesús les dice a los apóstoles que den de comer a la multitud que espera, es Felipe quien hace el cálculo: <<Doscientos denarios no bastan para comprar pan para todos>>. Estaba preocupado, pero no sabía que Jesús lo había dicho para probarlo.

Dos judíos de origen griego se acercan a Felipe para decirle que quieren ver a Jesús. Éste los lleva ante el Maestro. Estos dos hombres nos representan a todos los que queremos ver a Jesús.

Es también Felipe el que, en la Última Cena, le dice a Jesús: <<Señor, muéstranos al Padre y nos basta>>. Habla en nombre de todos, la respuesta de Jesús es consoladora: <<Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre>>.

San Felipe murió, muy anciano, crucificado como su Señor.

Santiago.

Desde siempre se ha tenido a este Santiago como uno de los parientes de Jesús y jefe de la primera comunidad cristiana de Jerusalén. Puede ser que fuera familia de Jesús porque su padre era Alfeo, que tal vez fuera Cleofás, y su madre pudo ser una de las Marías que estaban al pie de la Cruz cuando murió Jesús.

De la importancia que tenía Santiago en el grupo de los discípulos de Jesús, habla muy bien el detalle que cuenta San Pablo en el que dice que Jesús se apareció resucitado <<a Santiago y a los demás apóstoles>>.

Cuando San Pedro es liberado de la cárcel milagrosamente, pide que den la noticia primero a Santiago y a los demás.

En el Concilio de Jerusalén, que se reunió para ver qué se hacía con los no judíos que querían ser cristianos, es Santiago el que dice que no se cargue a los paganos con grandes normas y leyes, que para ellos todo tenía que ser sencillo.

En el año 58, cuando vuelve San Pablo a Jerusalén, encuentra allí a Santiago presidiendo la comunidad.

El apóstol fue condenado a muerte por el Sumo Sacerdote Ananías II. Fue precipitado desde lo alto del templo de Jerusalén al torrente Cedrón. Sus reliquias se veneran en la Basílica de los Santos Apóstoles en Roma.

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