Ejercicio del 24 de cada mes: Agosto – La Auxiliadora de los 2000

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, María Auxiliadora, Virgen AuxiliadoraMotivación.

En estos últimos años del siglo XX vivimos una experiencia en la Iglesia que tuvo una impresionante y valiosísima resonancia en la Nueva Evangelización. Una de las iniciativas más acertadas de SanJuan Pablo II, en su ejemplar servicio pastoral, fue la “catequesis trinitaria” a la que nos invitó, y en la que nos involucró como preparación al Jubileo del año 2000 a fin de revivir el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios: dedicando el año 1997 al acercamiento de Cristo Jesús; 1998 a la vivencia del don del Espíritu; 1999 a la experiencia filial de Dios Padre.

Como en toda experiencia cristiana, nosotros dirigimos la mirada a la Virgen Auxiliadora para reflexionar como Ella acogió y vivió lo que nosotros, en aquel final de siglo, experimentamos, y así celebramos con Ella y como Ella el gran acontecimiento de la Encarnación.

Un detalle muy significativo y decidor, en el cuadro que mandó pintar Don Bosco para la Basílica de Turín, y que no puede pasar desapercibido, es el símbolo trinitario que preside el conjunto sobre la cabeza de la Virgen Auxiliadora: el Padre, el Hijo en sus brazos; el Espíritu Santo. Sin ello nunca estaría completa la catequesis mariana.

Lectura Salesiana.

Hay una misteriosa y necesaria relación entre el Espíritu de Dios y María de Nazaret y su acción común sobre la Iglesia.

El que encarna en nosotros el amor de Dios, el amor de Jesucristo a los jóvenes, el que nos hace anunciadores del Evangelio, es el Espíritu Santo. El que nos empuja a anunciar el Evangelio es el Espíritu Santo, y el que hace que nuestro anuncio sea eficaz es también el Espíritu Santo. El Espíritu Santo nos hace fieles discípulos de Jesucristo y dispensadores de los misterios de Dios.

Pero junto al Espíritu, subordinada a él y comprometida con él, está María, nuestra Madre. María nos ayuda a ser fieles anunciadores del Evangelio.

Encarnar el amor de Jesucristo a los jóvenes significa “escuchar” la Palabra de Dios como la aceptó María; significa “asimilar” la Palabra de Dios como María la asimiló; significa “consagrarse” a la Palabra de Dios, como María se consagró; significa hacerse “discípulo” de Jesucristo, como María “se hizo” Madre de Él; significa “vivir” a Jesucristo, como María lo vivió.

Pero hay más. María no es sólo el modelo de nuestro encarnar el amor de Jesucristo a los jóvenes, María es también la gran “ayudadora” (auxiliadora) en nuestra encarnación y en nuestro anuncio del Evangelio. María es, además, nuestra Madre y Maestra.

Estamos plenamente convencidos que el responsable número uno de nuestro compromiso cristiano eclesial de anunciar el Evangelio es el Espíritu Santo. Pero estamos igualmente convencidos de que, junto a este responsable número uno, y en íntima unión con él, movida por él y subordinada por él, existe una corresponsable número uno de nuestro compromiso cristianos eclesial de anunciar el Evangelio, María de Nazaret. La que colaboró, junto al Espíritu y en unión con el Espíritu, a la llamada, animación y transformación de nuestro Padre Don Bosco, para que fuera testigo y anunciador de la persona y del amor de Jesucristo a los jóvenes.

Dios nos habla (Lucas 1, 26-38 / Juan 1, 11-14; 16-18)

Impresiona leer el anunció de la Encarnación. Versículos de Lucas y Juan que marcan el cambio profundo y “revolucionario” que cambió para bien la historia del hombre; el contacto de Dios-Trinidad con una joven, María de Nazaret, en quien está condensada nuestra historia humana. Dios pide su consentimiento a María para inundarnos de su presencia y de su gracia. Su Sí humano y femenino, con la acción vivificadora de Dios, llenó de vida el mundo. Fascinante. La humanidad se “divinizó”, y, en cierto modo, se “marianizó”.

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

María dijo al Angel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». El Angel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Angel se alejó.

Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Meditemos la Palabra.

“¡En su seno el Verbo se hizo carne! La afirmación de la centralidad de Cristo no puede ser separada del reconocimiento del papel desempeñado por su Santísima Madre, María, dedicada constantemente a su Divino Hijo, se propone a todos los cristianos como modelo de fe vivida. La Iglesia meditando sobre Ella con amor, y contemplándola a la luz del Verbo hecho hombre, llena de veneración, penetra más íntimamente en el misterio supremo de la Encarnación y se identifica cada vez más con su Esposo” (San Juan Pablo II)

Para compartir.

No es un simple detalle de adorno en el cuadro de María Auxiliadora la presencia de la Santísima Trinidad. Marca como el sentido total y verdadero de la Virgen María, según vemos en el evangelio, se hizo “experiencia de Dios”. En eso mismo consiste la devoción a la Auxiliadora, ser “experiencia de Dios”.

Hacer vida en uno, como en María, lo que afirma el Evangelio: “De esa plenitud suya es de la que todos recibimos en una sucesión de gracias y favores” (Juan 1, 16) María, experiencia de Dios, recibe de Él gracias y favores… y se hace Auxiliadora porque hace correr, como brotadas de un manantial, esas gracias y favores a todos. Nosotros, que tanto recibimos, ¿somos “auxiliadoraes”, como la Auxiliadora, transparentando y regalando a los demás lo que debiera ser experiencia de Dios?

Invoquemos el Auxilio de María.

María Auxiliadora, en la Anunciación te sentiste sorprendida ante Dios, que se te comunicaba, ofreciéndote un proyecto que te desbordaba.

Reaccionaste ante tanta predilección con una actitud acogedora y dócil ante la inundación plena del Espíritu. Concédenos llegar a ser, como Tú, linda experiencia de Dios.

Que sepamos fiarnos totalmente de Él, conscientes de que no habrá mayor acierto que hacer que su proyecto se haga proyecto nuestro.

Danos acogida y docilidad para la acción del Espíritu santificador, que nos haga fáciles a la creatividad y audacia que precisa la realización del Reino de Jesús.

Que nuestra vida, como la tuya, sea según el Evangelio, “una sucesión de gracias y favores” que nos haga ser, para los demás “auxiliadores” como Tú, Auxiliadora. Amén.

María Auxiliadora, ruega por nosotros. Amén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s