Ejercicio del 24 de cada mes: Julio – Relanzamiento de la devoción a María Auxiliadora

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, María Auxiliadora, Virgen AuxiliadoraMotivación.

Los dones y carismas que el Espíritu Santo regaló a la Iglesia en Don Bosco no son para ser admirados y contemplados como piezas de museo. La vida de Dios en nosotros siempre nos llega cargada de creatividad, sus dones son, no pocas veces, insospechados, y crecen por la fuerza del Espíritu.

Ser fieles en conservar las experiencias válidas del pasado puede convertirse, a veces, en una auténtica infidelidad. No se trata tanto de conservar sino de ser dinámicamente fieles al don que se nos entrega.

Don Bosco vivió y transmitió una rica experiencia mariana, pero si él fue fiel al don recibido en su tiempo, debemos ser fieles al desarrollo del don, que, pasando por él, nos llega hoy como regalo del Espíritu a nosotros.

En buena lógica la devoción mariana, tan vivida por Don Bosco,debiera ser una experiencia más enriquecida por la vivencia acumulada de tantos que pasaron después de él y por la riqueza de nuestra experiencia de hoy.

Si no ha sido así deberemos comprometernos en un relanzamiento de la devoción a al Virgen en nuestros ambientes.

Lectura Salesiana.

Hoy seguimos teniendo necesidad de la “Auxiliadora de los tiempos difíciles” porque la época que transcurre sigue llena de dificultades y desafios.

¿Cómo se nos presentará hoy la “Pastorcita” de los sueños de Don Bosco? Ella debe estar interesada en “auxiliar” en ciertas circunstancias difíciles de la Iglesia. ¿Dónde encontrarla? ¿En qué tareas estar ocupados para encontrarnos con Ella y con sus mismos intereses?

a. Nuestro amor a María nos debe empujar a salir al encuentro de los jóvenes, a menudo extraviados, desilusionados o indiferentes, pero siempre sedientos de verdad y de amor, para revelarles que la vida se ilumina de certezas cuando descubrimos junto a nosotros la presencia de la Virgen, nuestra Madre, que nos conduce a Cristo.

b. La figura de María podrá ser el modelo y el camino educativo más seguro para potenciar la figura de mujer, que hoy crece en su dignidad y en el rol insustituible que debe ocupar en la Sociedad y en la Iglesia.

c. La Virgen María, mujer de Nazaret, es el prototipo del laico en la Iglesia. Su papel en la salvación y en el nacer de la Comunidad nos podrá hacer entender que el Laico tiene hoy una mayoría de edad y una responsabilidad que no se le pueden regatear en la Iglesia.

d. La devoción a la Auxiliadora surgió en la Iglesia como apoyo a sus pastores. Hoy Don Bosco nos sigue pidiendo el cariño, respeto y defensa de nuestros pastores, particularmente del Papa. Nos convertiremos así en signos de la Auxiliadora en la Iglesia.

e. Don Bosco dio vida y favoreció lo que llamó “Obra de María Auxiliadora para las vocaciones sacerdotales y religiosas”. Bajo el mismo auxilio debemos poner y debemos fomentar un serio trabajo en favor de las vocaciones para que se pueda intensificar, con muchos agentes multiplicadores, el anuncio de la Buena Noticia de Jesús.

f. Aceptar el desafío de la Nueva Evangelización, respondiendo con un renovado espíritu misionero que nos permita volver, guiados por María, a la creatividad y audacia pastoral de Don Bosco, que llegaba hasta la temeridad cuando se trataba de salvar a los jóvenes.

g. Ante la crisis de identidad que sufren los jóvenes por falta de modelos válidos, lograr presentar la figura de María como modelo cristiano, como la mejor experiencia salvadora de Dios, de compromiso con la humanidad y como modelo de pureza.

Dios nos habla (Hechos de los Apóstoles 1, 12-14 y 2, 1-4)

Pentecostés fue el inicio de una aventura maravillosa. Con él nació la Iglesia, que siendo una experiencia del Espíritu no ha dejado de ser también una experiencia humana con sus limitaciones, debilidades y dificultades. Si en el inicio, en Pentecostés, estaba entre los discípulos, María, hoy sigue siendo “auxilio” para facilitar la obra del Espíritu en el camino de la Iglesia en los momentos de dificultad.

Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Meditemos la Palabra.

Es sorprendente la visión optimista con la que el Papa Juan XXIII convocaba el Concilio Vaticano II. El hablaba del Concilio como de una flor de primavera imprevista, como un despertar de primavera. Hablaba de ser “atrevidamente dóciles al Espíritu… de mirar con intrepidez el porvenir”. ¿El secreto de tanto optimismo? Saber que este caminar de la Iglesia lo impulsa el Espíritu en un nuevo Pentecostés, y que en el corazón de la Iglesia está María con sus “auxilios” de cada día y de cada momento.

Para compartir.

Si la experiencia mariana en Don Bosco no es definitiva para nosotros ni en él se agota, sino que la Familia Salesiana ha debido descubrir, en su recorrido histórico mariano, matices y valores, que han debido enriquecer ese camino, ¿cuáles serán éstos?

¿Qué necesidad tenemos hoy de la Auxiliadora? ¿Cuáles serían hoy las características de nuestra espiritualidad mariana?

Invoquemos el Auxilio de María.

Auxiliadora y Madre, que precedes como guía al Pueblo de Dios que peregrina al Padre concédenos descubrir y valorar lo que tu presencia supone para cada uno de nosotros y para la Comunidad Cristiana.

En Ti contemplamos la mujer sencilla, bondadosa y comprometida que puede, como ninguna otra, potenciar y entusiasmar toda figura de mujer, que hoy se esfuerza por crecer en su dignidad y en desarrollar el rol insustituible que le corresponde en la sociedad y en la Iglesia.

En Ti descubrimos el prototipo del laico a quien Dios confía un rol valioso y peculiar. Tú aceptaste una tarea especial y única, que Dios te confiaba en su proyecto salvador, concédenos respetar, valorar y potenciar el puesto y las tareas que en la iglesia le corresponde a todo laico como misión que Dios le ha confiado.

Tú misma quedaste sorprendida ante el lucimiento de Dios en Ti por lo que le alabaste y agradeciste las maravillas por Él realizadas, concédenos verte como el modelo cristiano en el que contemplemos la obra de Dios en nosotros, que es el mismo lucimiento que tanto en Ti como en nosotros es sorprendente. Concédeles, sobre todo a los jóvenes, el saberte mirar como su modelo de vida pura, limpia y comprometida.

Así sentiremos en estos tiempos tu presencia maternal y protectora. Amén.

María Auxiliadora, ruega por nosotros. Amén.

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