Don Bosco compra el terreno que vio en sueños

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, San Juan Bosco, Don BoscoTexto: Parroquia El Espíritu Santo
Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo

Los Rosminianos había determinado vender su parcela de Valdocco, misma que varios años antes Don Bosco les había vendido, porque, no sólo no les proporcionaba provecho alguno, sino que debían pagar la contribución. Publicaron el precio de venta, pero como era un poco elevado, no se presentó ningún comprador. Sin embargo, su procurador y algunos otros habían decidido no ceder nunca la propiedad en favor de Don Bosco, hacia el cual conservaban cierta frialdad, por no haberse plegado don Ángel Savio a sus propuestas.

Entonces Don Bosco se sirvió del señor Francisco Tortone, su insigne amigo, quien llevó a cabo los trámites como si él quisiera comprarlo, pero en realidad lo hacía para cederlo a Don Bosco. Él mismo fijó el precio y las condiciones a su gusto y los otros consintieron. Llegó el día del contrato. El señor Tortone y el delegado de los Rosminianos se presentaron en el despacho del notario Turvano. De improviso apareció Don Bosco. Entonces el delegado protestó que no era con él con quien había entendido tratar; más aún, que el propietario se oponía a la venta del terreno, si se trataba de Don Bosco.

El señor Tortone dijo: <<El que compra esta finca soy yo, ¿no tendré derecho a cederla a quien me parezca? >>

El encargado respondió que, tratándose de un contrato de semejante género, él no tenía las instrucciones oportunas y no podía firmarlo.

Pues bien – replicó el señor Tortone – escriba usted a sus mandantes pidiendo instrucciones.

Escribiré a Stressa – concluyó el delegado.

Y escribió, pero el asunto había adquirido tanta publicidad, que los interesados no quisieron que cayera sobre ellos la fama de ser enemigos de Don Bosco. Hubiera sido por su parte una mezquindad que habría causado muchas murmuraciones. Respondieron, por consiguiente, al delegado que firmase el contrato con las condiciones puestas por el señor Tortone.

Y así, con escritura firmada el 11 de febrero de 1863, el teólogo Pedro Bertetti, como heredero del abate Antonio Rosmini, vendía a Don Bosco el terreno situado en Valdocco con una superficie de diecinueve áreas con cuarenta y ocho centiáreas (1948 mt2) por el precio declarado de mil quinientas cincuenta y ocho liras con cuarenta céntimos. De esta forma aquel terreno volvió a ser propiedad de Don Bosco. Entre tanto, las respuestas de aquéllos a quienes habían llegado las circulares testimoniaban no sólo su devoción a María, sino también la confianza en las plegarias de Don Bosco.

<<En efecto – afirma el canónigo Ballesio – Don Bosco tenía fama de alcanzar de María Santísima Auxiliadora muchas gracias y favores, para los que se encomendaban a él. Y esta confianza tenía un fundamento cierto, puesto que por lo que yo recuerdo, de mis ocho años en el Oratorio, y por cuantas veces tuve que tratar en adelante con el siervo de Dios, conocí que él tenía plena confianza en la Virgen y que con su auxilio estaba seguro de obtener muchísimo, aun lo que humanamente hablando, parecía imposible. La Virgen fue siempre su tesorera, su defensa y su auxilio, lo mismo en favor de los que recurrían a Ella por medio del siervo de Dios, que en favor de las obras salesianas>>.

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