10 de febrero: Santa Escolástica

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, SantoralSanta Escolástica,
Virgen.

La santa hermana de San Benito (11 de julio) nació hacia el año 480 en Norcia (Italia). Se cree que era gemela del santo, pero no están los escritores muy de acuerdo con ese dato.

Como había nacido en una familia muy cristiana, fue educada en el amor a Dios y en la fe de la Iglesia. Desde muy jovencita se consagró totalmente a Dios y no quiso hacer caso a los deseos de algunos jóvenes que querían que fuese su novia, para, más tarde casarse y formar una familia. Pero Escolástica a todos decía que no. Ella era de Jesús y sólo de Jesús y, además, para siempre.

En cuanto tuvo edad se las arregló para vivir en un monasterio, junto a otras buenas mujeres que querían también, como ella, dedicarse completamente a Dios. Este monasterio estaba muy cerca de Montecassino, que era el lugar donde su hermano, San Benito, había fundado un monasterio de monjes y, para ellos, estaba escribiendo una Regla de Vida. Escolástica le dijo a Benito que ella haría lo mismo para las monjas que vivían con ella. Así pues, la Regla de San Benito, escrita, en principio para los monjes de Montecassino, pasó muy pronto a ser también la Regla de las monjas. Por eso a Santa Escolástica se le ha llamado “la primera benedictina” y todas las monjas que han seguido su estilo de vida la llaman “la Santa Madre” porque la tienen como su fundadora.

Un día bajó Benito de su monasterio para ver a su hermana y pasaron mucho rato hablando de cosas de Dios, de la vida de Jesús, de la Virgen y los santos, de cómo tenían que ser cada vez mejores y otras cosas parecidas. Al llegar la hora Benito comenzó a despedirse de su hermana, pero ésta le dijo que se quedase un rato más porque estaba muy feliz oyéndole hablar tan bien de Dios. Benito replicó que un monje no podía pasar la noche fuera de su monasterio y como ya era tarde se tenía que marchar. Entonces Escolástica bajó la cabeza y se puso a rezar intensamente. Al momento comenzó una tormenta tremenda con lluvia intensa, rayos y truenos. Nadie podía salir de casa con aquel tiempo. Así que Benito tuvo que quedarse aquella noche y los dos hermanos la pasaron hablando de los mismos temas con gran alegría de Escolástica.

Una vez ya en su monasterio Benito observó, al día siguiente, una paloma que, subiendo desde el monasterio de su hermana, iba directo hacia el cielo. Pensó que era el alma de Escolástica y así fue. La santa había muerto aquella mañana.

Fue enterrada en Montecassino en la misma tumba que Benito había preparado para sí mismo. Era el 10 de febrero de 547.

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