El día que fue descubierto.

Desde pequeño, Juan Bosco mostró un gran amor a Jesús Sacramentado; fueron muchas las oportunidades en que fue sorprendido, tanto en casa como fuera, absorto en oración dirigida a Cristo presente en la Sagrada Forma. Ahora te cuento una de ellas.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, San Juan Bosco, Don Bosco

Un día Juan apacentaba las vacas cerca de la granja Moglia. Desde la casa, la dueña de la granja Dorotea y su cuñado Juan Moglia, le vieron en medio del prado inmóvil y, merced a las ondulaciones del terreno, como si estuviese tendido en el suelo. Creyendo que dormía al sol, le llamaron por su nombre pero, al ver que no se movía, Juan Moglia se dirigió hacia él, llamándole una y otra vez en voz alta. Bosco no respondía.

Al llegar cerca, vio que el joven Bosco estaba arrodillado, sosteniendo un libro en las manos; tenía los ojos cerrados, la cara vuelta hacia el cielo y un aspecto tan encantador que el observador quedó sorprendido.

Juan Moglia le tocó suavemente en el hombro y le dijo: “¿Por qué duermes así, viendo hacia el sol?”. Bosco volvió en sí y respondió: “No, no. No dormía”. Y diciendo esto se levantó avergonzado de haber sido descubierto mientras oraba.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


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