El día que Juan calló a un forastero con una cuerda

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, San Juan Bosco, Don BoscoTexto: Parroquia El Espíritu Santo
Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo

Un forastero se encontraba conversando, utilizando palabras y expresiones poco decentes, en medio de un numeroso grupo de hombres y niños, adornando su charla con vocablos que sabían a blasfemia.

Juan, apenado por aquél escándalo y viendo que no era posible hacer callar al uno y cortar las groseras risotadas de los otros, pensaba que podía hacer. Había en aquel lugar dos árboles poco distantes uno del otro, así que tomó una cuerda, anudó los dos extremos, lanzó cada uno de éstos a una rama de cada árbol, de modo que la cuerda quedara bien sujeta y no cediera.

La operación fue cosa de un momento. La gente se dio cuenta de la hábil maniobra, dejó al maldiciente y rodeó a Juan. Dio un salto y se agarró a la cuerda; se sentó en ella; dejó caer la cabeza hacia el suelo, quedando colgado sólo por los pies. Se puso derecho y comenzó a caminar de un lado para otro, como si anduviera por un sendero firme. El juego duró hasta que se hizo de noche y todos se dispersaron para regresar a sus casas.

De este modo empezaba el jovencito Bosco los primeros ensayos de su misión con los medios que la Divina Providencia le había proporcionado.

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