Un traslado difícil. La jaculatoria que Don Bosco no quiso repetir

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, San Juan Bosco, Don BoscoTexto: Parroquia El Espíritu Santo
Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo

Narraremos ahora dos acontecimientos ocurridos el día veintisiete de diciembre.

Un traslado difícil.

La fiesta de San Juan Evangelista vino a añadir sufrimiento al sufrimiento. Su organismo desgastado y maltrecho no se prestaba para los movimientos que requería el médico. Le ayudaban a éste solamente don Juan Bonetti y don Carlos Viglietti. El paciente tenía la cabeza apoyada sobre el pecho de este último. Le dieron tantas vueltas que, al final, no podía ya aguantar más.

Pero no había terminado aún su trabajo. Se trataba de cambiarlo de cama. Se llamó a don Miguel Rúa, a don Domingo Belmonte y a don José Leveratto. Y, mientras ellos discurrían con el doctor Albertotti cómo arreglárselas para trasladarlo con las menos molestias posibles, dijo don Bosco a don Domingo Belmonte en tono festivo: <<Mirad; hay que hacer así: atadme una soga al cuello y tiradme de una cama a la otra>>.

Aquel traslado fue un verdadero lío. Don Miguel Rúa cayó sentado sobre la cama preparada, precisamente debajo de don Bosco. Don Carlo Viglietti sostuvo a don Bosco para que don Miguel Rúa saliese de allí. El pobre enfermo, heroicamente tranquilo, reía. Cuando estuvo instalado definitivamente, preguntó quiénes le habían trasladado y le dio las gracias a uno por uno. Y, cuando supo que la nueva cama, donde le habían puesto, era la de Viglietti, que solía dormir en la habitación contigua, se preocupó en seguida por él y le preguntó: <<Y tú, Viglietti, ¿dónde dormirás esta noche? >>.

La jaculatoria que Don Bosco no quiso repetir.

Reiteradamente uno u otro de los Superiores sugerían a don Bosco que rezase para conseguir del Señor su curación, pero él no asintió nunca. Su respuesta era siempre la misma: << ¡Cúmplase en mí la santa voluntad de Dios! >>.

Más aún, siempre repetía las jaculatorias que se le sugerían, pero, cuando alguno intentó hacerle repetir: <<María Auxiliadora, haz que yo cure>>, él se callaba.

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