Unos escobazos y un nuevo amigo

Un joven que había entrado indebidamente a la sacristía de un templo fue descubierto por el sacristán quien, sin dudarlo, comienza a sacarlo a escobazos. El sacerdote llama la atención del sacristán y le pide que llame al muchacho, que necesita hablar con él; de mala gana, el sacristán hace lo indicado.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxiliadora, Virgen Auxiliadora

Al llegar, Don Bosco le pregunta si ha ayudado en Misa alguna vez, a lo que el joven responde que no; Don Bosco, con su particular carisma le dice que escuche la Misa y luego le platicará de algo.

Y así ocurrió. Al terminar la Misa, Don Bosco le pregunta a aquel joven si sabe leer, si conoce del catecismo, si vive con sus padres, a lo que él responde a todo que no pero que si le gustaría aprender a leer pero que, por ser más grande que los demás, todos se burlarían de él en la escuela. Sin dudarlo, Don Bosco le propone que él puede enseñarle a leer, el catecismo y, además, le puede dar un poco de comida cada domingo, siempre y cuando se comprometa a asistir cada semana. El niño acepta gustosamente.

Así que Don Bosco reza junto con su nuevo amigo un Ave María, y se encomienda a la Virgen María; este fue el inicio de su gran obra.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


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