Oración desde la vida

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, OraciónSeñor, no estoy satisfecho con las oraciones que recito los domingos. Asisto a la Eucaristía y hago todo lo que debo hacer, pero aun así siento que queda faltando algo.

Para la vida espiritual ha de haber algo más que el hecho de ir a la iglesia los domingos. La oración del domingo es buena, pero es como desempeñar un trabajo de tiempo parcial y yo deseo tener un trabajo de tiempo completo.

Tu apóstol Pablo dice “oren constantemente” y esto tiene más sentido para mí. Pero ¿cómo, querido Señor, se puede hacer esto?

Tengo una solución: voy a comer, voy a beber, a trabajar, a ir a casa, a dormir y despertarme por la mañana, pensando en ti y en cómo harías Tú las cosas. Voy a ser como un niño: empezaré a mirar las cosas con admiración. Voy a jugar más y haré todas las cosas con mucha alegría. Gozaré al observar el intenso color de una rosa, al oír la brisa entre los pinos, al probar una exquisita manzana madura y al sentir la suave piel de mi perro, cuando le acaricie su cabeza.

Hoy no voy a resolver los problemas del mundo, ni tampoco los míos. En vez de eso, voy a llamar por teléfono a aquel anciano de noventa años que está trágicamente solo. Me interesaré por su bienestar, brindándole amor y calor humano. Después prepararé un plato caliente y se lo daré a alguna mujer necesitada, que tenga hijos. Luego me esforzaré, un poco más de lo acostumbrado, para comunicar tu amor a quienes me encuentre hoy, especialmente a mis estudiantes. Esto es lo que voy a hacer hoy.

Las necesidades de estas personas puestas por ti en mi camino son más reales que los planes en los que estoy trabajando, así éstos sean muy importantes. Posiblemente sea más grato para ti, Señor, si ayudo a estas personas lo mejor que pueda. En el día del juicio, según dice tu Evangelio, Tú no me preguntarás si logré instaurar un buen sistema de justicia universal, sino que me preguntarás si amé o no a la humanidad.

Estonces, mi oración ha de estar centrada en un objetivo, el amor, y no en alcanzar la excelencia en el desempeño de todos los cometidos.

A su vez, voy a prestar atención a todas mis acciones y a explorar las dimensiones que se esconden detrás de lo obvio. En este pedazo de pan delante de mí, voy a ver el grano de trigo, la tierra donde fue plantado, el sol brillando sobre él, la lluvia saciando su sed, el aire envolviendo la semilla, el trabajador en la cosecha, el panadero horneando, el distribuidor en su auto, y también a ti, amado Señor, como el origen de todo esto. Voy a verte en los corazones de quienes comen este pan.

Haz de mi oración una expresión de gratitud hacia ti.

Desdeo estar agradecido contigo para siempre, orar en todo momento, ser oración viva. Amén.

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