La Transustanciación: un milagro ante nuestros ojos

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Jesús Vivo, Jesús Sacramentado, ReportajeTexto: Parroquia El Espíritu Santo
Fotos: Parroquia El Espíritu Santo

Antes de poder hablar de Transustanciación, veamos algunos aspectos importantes.

Sustancia es algo que existe en sí misma, no necesita de otro ser para existir. Por ejemplo, un árbol, un gato o un hombre son sustancias porque existen en sí mismas.

Trans” significa “cambio”. “Transustanciación” quiere decir “cambio de sustancia”. Esto quiere decir que cambia toda la sustancia, materia y forma.

¿Qué ocurre durante la Eucaristía?

En la Eucaristía, la sustancia del pan y del vino se convierte en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, pero las apariencias del pan y del vino permanecen, no cambian. Por tanto, no cambia el tamaño de la Hostia, ni el color, olor o el sabor, porque todas estas cosas son apariencias. Sin embargo, cambia la sustancia: bajo esas apariencias de pan ya no hay pan, sino el Cuerpo de Cristo. Lo mismo ocurre con el vino.

¿Cuándo deja de ser pan y vino?

Este cambio ocurre cuando el sacerdote repite, en nombre de Cristo, las palabras de Jesús durante la Última Cena. Justo cuando termina de decir “Esto es mi cuerpo”, ya no hay pan; en su lugar está el Cuerpo del Señor; y cuando ha terminado de decir “Éste es el cáliz de mi Sangre”, ya no hay vino. En su lugar está la Sangre del Señor.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, Jesús Vivo, Jesús Sacramentado, Reportaje¿Cómo es posible la Transustanciación?

Esto ocurre gracias a la omnipotencia divina. Cuando el sacerdote pronuncia las palabras de la Consagración, Dios interviene y realiza la transformación, es decir, la transustanciación.

Claro está que, cuando las especies se transforman en Cuerpo y Sangre de Cristo, Jesús no deja de estar en el cielo. En efecto, Él está presente en el Santísimo Sacramento, como también está en el cielo.

Luego de la Transustanciación, ¿cuánto tiempo permanece Jesús en las especies?

Jesús permanece en las especies todo el tiempo mientras las mismas conserven la forma de pan y de vino. Por esto, Jesús se queda en nosotros después de que hemos recibido la Santa Hostia, hasta que las especies eucarísticas son asimiladas por nuestro organismo y, por tanto, desaparecen. Podríamos decir que es aproximadamente un cuarto de hora luego de la comunión.

Recuerda, aunque veamos pan y vino, luego de la Transustanciación es al mismo Jesús al que estamos viendo.

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