El llamado

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, OraciónSeñor, estoy tratando de escucharte. Por favor, ayúdame a descubrir exactamente cuál es tu plan para mí y, luego, ayúdame a no interferir en tu camino.

Lo admito: en el nivel más profundo de mi ser, tu llamado más bien me libera. De hecho, me permite concentrarme en mi verdadero interés: Tú. Amarte con todo mi corazón, mi mente y mi alma es la verdadera razón de mi existencia. Este llamado es especial para mí.

Pero no puedo darme el lujo de llevarlo solo; realmente no puedo. Necesito tu ayuda para comprometerme contigo.

Nuestra cultura no nos ayuda a esto en la época actual. Los valores que antes eran comúnmente aceptados en instituciones, como gobiernos e iglesias, en el matrimonio y en la vida de familia, en los votos y en la vida de monasterio, para mencionar apenas unos pocos, hoy se están convirtiendo en una página más de la historia de la humanidad. Por lo menos así parece ser, de acuerdo con las percepciones que solemos tener.

Si son para durar, los compromisos necesitan contar con algo más grande. Por sí mismo, un compromiso adquirido una vez con cariño, con el tiempo se vuelve imposible de sostener y, de no ser por tu gracia, no podría mantenerse. Después de todo, somos criaturas que sufrimos cambios físicos, espirituales y psicológicos de manera permanente.

Establecer un compromiso es un misterioso proceso en el que interviene la fe. Para modificar un compromiso, una vez adquirido de buena fe, se requiere confianza en la vida y en ti. En la vida hay muchas maneras de pensar, de ser y de sentir. Solamente el llamado proveniente de ti, querido Señor, permanece sin cambio: Amarte a ti y amar al prójimo como a mí mismo. Pero ¿cómo ha de ser, aquí y ahora, este amor materializado? ¿Con quién? ¿Dónde? ¿En qué contexto?

Tú quieres que yo sea quien soy, pero yo soy lo que tú deseas que yo sea. Deseo ser fiel a esta verdad. Quiero conservar mis decisiones basadas en el más hondo llamado; el llamado que se concentra en mi voluntad y determinación de amarte, sin importar cuáles sean las circunstancias, ni cómo se expresen, ni tampoco el costo que tenga.

Señor, ayúdame a contestar a tu llamado apropiadamente, de la mejor manera posible, en la forma en que tú lo decidas. No importa cómo expreses tu llamado en mí; ya sea de manera gentil o incluso abruptamente, ayúdame a responderlo con fidelidad diaria y con amor obediente. Tu llamado es la verdad de mi propia vida y deseo serle fiel. Entonces no dejes que yo me entrometa en el curso de los planes que tú tienes designados para mí. Haz un cambio en mi propia vida, de modo que a través de mí cambien las cosas a mi alrededor.

Señor, la época actual necesita santos, más que tecnologías avanzadas, científicos brillantes, políticos prudentes, atetlas perfetros y tantas otras cosas que las personas consideran de crucial importancia. Haz de mí uno de los santos que el presente necesita.

También hacen falta personas que tengan buenos principios, que sean íntegras y genuinas, y que muestren una gran bondad. Hazme una de ellas, pues hoy se requiere desesperadamente.

¿Acaso, querido Señor, mi llamado especial no se trata en realidad de este anhelo profundo que tengo por ti y por tus caminos?

señor, haz de mi vida un continuo compromiso con tu llamado. Amén.

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