Algunas palabras del Catecismo sobre el matrimonio.

El sentido del matrimonio.

Dios ha hecho al hombre y a la mujer el uno para el otro para que “ya no sean dos, sino una sola carne” (Mt 19, 6): de esta forma deben vivir el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios, que no es otra cosa que amor desbordante. [Cat. 1604]

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos

El Sacramento del Matrimonio se lleva a cabo mediante una promesa hecha ante Dios y ante la Iglesia, que es aceptada y sellada por Dios y se consuma por la unión corporal de los esposos. Dado que es Dios mismo quien anuda el vínculo del matrimonio sacramental, este vínculo une hasta la muerte de uno de los contrayentes. [Cat. 1623]

El matrimonio en la Biblia.

La Biblia inicia con el relato de la creación del hombre y la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gn 1, 26-27) y finaliza con la visión de las bodas del Cordero (Ap 19, 7-9). Esto quiere decir que, de un extremo a otro, la Escritura habla del matrimonio y de su misterio, institución y del sentido que Dios le dio. [Cat. 1602]

En su predicación, Jesús enseñó sin ambigüedad el sentido original de la unión del hombre y la mujer; esta unión es indisoluble ya que Dios mismo la estableció: “Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre” (Mt 19, 6) [Cat. 1614]

Las amenazas del Matrimonio.

Lo que realmente amenaza al matrimonio es el pecado; lo que lo renueva es el perdón; lo que lo fortalece es la oración y la confianza en la presencia de Dios. [Cat. 1606]

El conflicto entre hombres y mujeres, que precisamente en los matrimonios llega en ocasiones al odio recíproco, no es una señal de la incompatibilidad de los sexos; tampoco hay una disposición genética a la infidelidad o una limitación psíquica especial ante compromisos para toda la vida.

Ciertamente muchos matrimonios están en peligro por la falta de una cultura del diálogo o la falta de respeto. A ello se añaden problemas económicos y sociales. El papel decisivo lo tiene la realidad del pecado: celos, despotismo, riñas, infidelidad y otras fuerzas destructoras.

Por ello el perdón y la reconciliación forman parte esencial de todo matrimonio, también a través de la confesión.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


info@espiritusantogt.com

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