29 de agosto: Martirio de San Juan Bautista

Martirio de San Juan Bautista.

Celebramos hoy el martirio de San Juan Bautista, es el mismo santo que celebrábamos el día 24 de junio, lo que pasa es que allí era la fiesta de su nacimiento y aquí es la fecha de su muerte.

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San Juan era el primo de Jesús. Él fue el que tenía que anunciar a todos que Jesús, el Hijo de Dios, ya había llegado, que había venido para salvar a todos los hombres. Y esta misión la cumplía muy bien. Hablaba a toda clase de gentes, les hacía ver que eran malo y que tenían que hacerse buenos. Bautizaba en el río Jordán a los que querían cambiar de vida, como una señal para mejorar en sus costumbres.

A quien iba a escucharle le hablaba con toda sinceridad. Una vez le mandó un recado, nada menos que al rey Herodes y le dijo: “Estas fuera de la ley de Dios porque tienes contigo a Herodías, una mujer que no es la tuya”. Esto molestó mucho a Herodes y mandó que metieran a Juan Bautista en la cárcel y allí estuvo hasta que un día sucedió algo inesperado.

Era el cumpleaños del rey y se había organizado una gran fiesta con muchos invitados. La hija de Herodías bailó delante del rey y sus invitados. Se ve que lo hizo muy bien porque al final del baile le dijo Herodes: “Has bailado muy bien y estoy muy contento contigo, Pídeme lo que quieras que te lo daré. Aunque sea la mitad de mi reino, te lo daré”.

La chica se marchó para decírselo a su madre y Herodías le dijo: “Dile al rey que quieres la cabeza de Juan Bautista”. Es que Herodías no quería nada a Juan, porque con sus palabras hacía que Herodes estuviese a punto de mandarla fuera del palacio.

Al enterarse el rey se puso triste porque respetaba a Juan, pero para no quedar mal delante de sus invitados mandó que hicieran lo que había pedido la bailarina. Fue un verdugo hasta la mazmorra donde estaba encerrado el santo y le cortó la cabeza. La puso en una bandeja de plata, la llevó ante el rey que la entregó a la chica y ella a su madre.

Así, sin llamar la atención, murió San Juan Bautista. Entregó su vida a Dios por cumplir hasta el final la misión que le había puesto el Señor: ser el anunciador de la venida de Jesús como Salvador de los hombres y preparar su camino en las almas.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


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