Tres personas, un sólo Dios.

Hay un solo Dios verdadero.

Sólo puede haber uno Dios verdadero. Si hubiera más, o uno mandaría sobre los demás -y éste sería el único Dios verdadero-, o serían independientes unos de otros. Pero esto es imposible, porque el Dios verdadero debe tener dominio absoluto sobre todo lo que existe fuera de Él. Si no, no lo podría todo. Y Dios -como demuestras los filósofos- lo puede todo.

Parroquia El Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano

En Dios hay tres personas distintas.

El dogma de la Santísima Trinidad fue definido en 1215 por el IV Concilio de Letrán. Dios es uno en esencia y trino en personas. No es lo mismo esencia que persona.

Esencia es aquello por lo que algo es lo que es, sin lo cual sería otra cosa, no sería ese ser. Si ese ser es inteligente, es una persona. Que en un ser haya tres personas es un misterio.

Las tres personas son: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El padre nos ama y nos ha hecho sus hijos. El Hijo nos ha salvado muriendo por nosotros. El Espíritu Santo nos ayuda con su gracia a ser buenos cristianos.

Como el Padre no tiene cuerpo, el Hijo sólo puede proceder del Padre de una manera espiritual. Con esto se quiere dar a entender que el Hijo procede del ser del Padre y no como todas las demás cosas que son criaturas, creadas en el tiempo.

La Tercera Persona es el Amor que brota entre las dos Primeras Personas. El Padre, conociéndose a sí mismo, da lugar al Hijo; y del amor entre ambos procede el Espíritu Santo. Sin embargo las tres Personas son simultáneas en el tiempo, porque las tres son eternas.

El Espíritu Santo es Dios.

El Espíritu Santo es también una Persona Divina; por lo tanto debe recibir la misma adoración y honor que las otras dos; es el poder activo de Dios; es Dios en acción. Dice Jesucristo que el Espíritu Santo nos inspira, nos enseña y nos guía; nos ayuda a comprender mejor lo que Jesús nos dijo, y nos da fuerza para seguir al Señor.

Las tres personas no son dioses iguales, sino un solo Dios Verdadero en tres personas distintas.

Las tres personas se identifican en la naturaleza y se distinguen en la personalidad que son puntos de vista distintos.

Las Tres Personas son distintas, porque el Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo, y el Hijo y el Espíritu Santo se distinguen del Padre y entre sí. Pero las tres Personas tienen la misma y única naturaleza divina. Lo que hace una Persona lo hacen los tres; sin embargo, ciertas actividades parecen más apropiadas a una Persona que a la otra: La Creación al Padre; la Redención al Hijo; y la Santificación al Espíritu Santo.

Las personas divinas, inseparables en su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad. No es que entre las tres Personas se repartan la divinidad, el poder, etc.; sino que cada una de las tres Personas tiene toda la divinidad, todo el poder, toda la sabiduría, etc.

Esto es un misterio profundo, pero estamos seguros de que es así, porque Dios mismo lo ha dicho, y Dios no puede engañarse ni engañarnos. La Trinidad es un misterio de amor. El amor es darse mutuamente para formar un nosotros. En la Trinidad, las Tres Personas se funden por el amor formando una sola naturaleza.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


info@espiritusantogt.com

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