01 de agosto: San Alfonso María de Ligorio

San Alfonso María de Ligorio,
Obispo y Doctor.

San Alfonso debe ser uno de los santos que más obras han escrito: 111. Todas para que los cristianos encuentren el consuelo y la paz de una vida cristiana de verdad.

Nació en Marianella, cerca de Nápoles, el 27 de septiembre de 1696. Fue el primer hijo de unos padres nobles y por ser el primero recibió una educación muy refinada: sabía de ciencias, lenguas, música, pintura, esgrima. Pero también le inculcaron la doctrina cristiana y la rectitud de conciencia.

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A los 27 años ya era abogado, pero se vio metido en un pleito, muy famoso en su tiempo, y como lo perdió porque la sentencia estaba amañada antes de empezar el juicio, se retiró de los tribunales para siempre. No quiso tomar parte de una justicia que no era neutral.

Ayudaba en todo lo que podía en el Hospital de Incurables, y un día, el 29 de agosto de 1727, oyó una voz que le decía: “Alfonso, entrégate a mí”. No hizo mucho caso, pero al rato volvió a oírla y entonces se fue a la iglesia cercana y delante del altar de la Virgen María, le dijo sí a Dios. Dejó su espada en el altar y salió, dispuesto ya a ser sacerdote. Entró en el seminario, hizo los estudios eclesiásticos y fue ordenado sacerdote en el año 1726, en la catedral de Nápoles. Y comenzó su apostolado en las barriadas pobres de Nápoles. Reunía a la gente que lo deseaba, que cada vez eran más, y les hablaba directamente de las cosas de la religión, de una forma clara y sencilla que todos entendían.

Se puso malo y los superiores lo mandaron a Scala, un pueblo de la costa. En una capillita de la Virgen a la que sólo llegaban los pastores, descubrió lo que sería ya para siempre su vocación. Dedicarse, él y sus compañeros, a predicar a Jesús, a los pobres campesinos. Así nació su Congregación Misionera del Santísimo Redentor. Y, a llevar adelante ese buen propósito, dirigiendo su congregación, predicando a loso humildes, escribiendo sus obras, se dedicará durante 30 años. Entonces fue nombrado obispo y, aunque rechazó el nombramiento, tuvo que aceptarlo por obediencia al Papa Clemente XIII.

A San Alfonso no le gustaba cómo vivían los obispos de su tiempo, por eso él fue un obispo muy especial: visitaba todos los pueblos y aldeas de su diócesis, siempre montado en un burro. Animaba a los sacerdotes para que estuviesen cerca de los pobres, predicaba siempre en todos los sitios que podía. Estuvo enfermo nueve años y, cuando se sintió sin fuerzas, se retiró a Pagani con sus hijos redentoristas, donde falleció el 1 de agosto de 1787.

Fue proclamado santo por el Papa Gregorio XVI y Doctor de la Iglesia por el beato Pío IX en 1871.

Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


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