Tema 03: Referencias marianas en los comienzo fundacionales de Don Bosco

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, ADMA, ADMA Las Charcas, FormaciónDEL ORATORIO QUE BUSCA AL ORATORIO QUE ENCUENTRA

El Oratorio pasó por la Residencia Sacerdotal y, ya en el barrio turinés de Valdocco o proximidades, por el Refugio de la Marquesa Barolo y el Ospedaletto en construcción, los molinos del Dora, el cementerio y ermita de San Pietro in Vincoli, las habitaciones alquiladas al cura Moretta y el prado de los hermanos Filippi, hasta llegar a la casa de Francesco Pinardi.

El cobertizo de Pinardi quedó convertido inmediatamente en capilla. Allí quedaría entronizada una imagen de la Consolatta. Era esa escultura de la Virgen la que procesionaba en el Valdocco de los primeros años.

Don Bosco cuenta que poco a poco sus muchachos fueron aprendiendo a rezar o cantar el Ave María, el Ave Maris Stella, el Magnificat, el Stabat Mater y hasta las Vísperas del Oficio de Nuestra Señora.

MARÍA, PRESENTE EN VALDOCCO

La devoción a María comportaba ya amor arrebatado y confianza absoluta en el Oratorio incipiente. ¿A quién, más que a la Virgen, pudieron agradecer en aquella casa que hubiera sólo pérdidas materiales y no víctimas en el hundimiento de una obra de ampliación en curso? Los técnicos tuvieron por milagro que no quedara aplastado un dormitorio en el que descansaban treinta muchachos del Oratorio.

Fue gracias a la intercesión de María que los habitantes de Valdocco, incluso Don Bosco y sus jóvenes se libraron del cólera, a pesar que se dedicaron voluntariamente a atender, sin atisbo de miedo y sin descanso, a centenares de infectados en su mayoría moribundos.

Historiadores salesianos afirman que “Es la devoción que Don Bosco transmite a sus muchachos. No es la joya preciosa que se pone los días de fiesta y se guarda durante la semana, sino el encuentro habitual, doméstico, familiar, con la madre de todos los días”.

MARÍA ES LA MADRE

La Madre del Oratorio, de aquellos pobres muchachos tenía necesariamente que ser Nuestra Señora. También decía Don Bosco que la Madre de la gran familia de Valdocco era la Virgen.

La fijación mariana de Don Bosco, no dejaba de encontrar ocasión para robustecerse y fomentar la devoción a la Virgen entre sus hijos, colaboradores o acogidos.

PASA Y QUEDA DOMINGO SAVIO, MUCHACHO SANTO

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, ADMA, ADMA Las Charcas, FormaciónDomingo, Minot en apelativo familiar y cariñoso, fue interno de Valdocco entre el último trimestre de 1854 -ingresó poco antes de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción- y el primero de 1857, año de su hermoso tránsito. El pequeño Savio es el más extraordinario de los educandos de Don Bosco.

La biografía de Domingo que escribió Don Bosco constituye otro testimonio de la omnipresencia de Nuestra Señora en la vida del Oratorio y en la pedagogía y catequesis de su Fundador. Y nos muestra también la importante función que representa la Virgen en la santidad de un niño. Cuando el pequeño Minot hizo su Primera Comunión, a los siete años de edad, uno de los propósitos que puso por escrito fue que sus amigos serían Jesús y María. Esta promesa y las demás de aquel día las renovó un Domingo de doce años, ante el altar de la Virgen, pronunciando, además, vez tras vez, estas palabras: “María, os entrego mi corazón; haced que sea siempre vuestro. Jesús y María, ¡sed siempre mis amigos! Pero, por piedad, hacedme morir antes que me ocurra la desgracia de cometer un sólo pecado”.

Domingo, que sobresalía en devociones como las novenas marianas y el Mes de Mayo, solía dedicar algunos minutos de su recreo a Nuestra Señora. Dedicaba su comunión de dos días en la semana a la Virgen, los miércoles por la conversión de los pecadores y los sábados pidiendo su ayuda en la vida y en la muerte. Procuraba suscitar entre sus compañeros la devoción a la Señora. Fue el fundador de la Compañía de la Inmaculada, en la que se integró un limitado número de alumnos del Oratorio.
Domingo murió santamente, sin duda acompañado por la Virgen como él pedía, a los catorce años y once meses el 9 de marzo de 1857.

OTRO MODELO: MAGONE

Miguel Magone, de poco más de doce años se autocalificaba de bribón. El chico llegó a sentir la voz de Nuestra Señora, que le invitaba a ser bueno y se ofrecía a marcarle la vía del temor y el amor de Dios. A Ella acudía cuando encontraba dificultades en los estudios y Ella indefectiblemente le ayudaba.

Tenía un gran deseo de entregarse del todo a María y tenía el convencimiento de su ayuda para mantener su propósito. En sus últimos momentos, el nombre de María no cayó de sus labios.

EL NIÑO BUENO: BESUCCO

Fue siempre un niño modélico. Antes de su incorporación al internado de Turín tuvo ocasión de leer y aprovechar las biografías de Savio y Magone escritas por Don Bosco, ya publicadas. En las altas cumbres alpinas en las que pastoreaba, rezaba largos ratos y cantaba a plena voz himnos a la Santísima Virgen. Se encomendaba frecuentemente a Ella mediante oraciones y jaculatorias y solía dirigir el Rosario en la iglesia de su pueblo.

Tuvo Besucco por gracia de Nuestra Señora que le pudiera presentar la posibilidad de iniciar sus estudios, y oraba para obtener de Ella el ingreso en el internado de Valdocco. a María agradeció profundamente ver cumplida su aspiración y no defraudó en Turín las esperanzas en él depositadas.

Sobresalió en el Oratorio por su piedad mariana. Acostumbraba arrodillarse en el mismo lugar donde Domingo Savio oraba ante el altar de la Virgen María.

No mucho antes de expirar, el joven Besucco se incorporó y extendió las manos, como si se dirigiera a alguien y, ante el asombro de todos, comenzó a entonar alegre y decidido una canción mariana de alabanza, muy repetida en los ambientes salesianos.

PEDAGOGÍA VIVA Y MARIANA

El amor y la devoción a Nuestra Señora son para San Juan Bosco, y cabría decir que desde el principio de su obra, un instrumento de gran eficacia en la educación de los jóvenes. Las propuestas encarnadas en Savio, Magone y Besucco constituyen buen testimonio de lo que Don Bosco inculcaba en sus pupilos y de lo que éstos asumían. se ha dicho con acierto que la devoción a la Virgen era un importantísimo factor en la pedagogía religiosa que se practicaba en el Oratorio. Orar a María para superar un defecto, abstenerse por Ella de cosas inconvenientes, aceptar su presencia y vivir consecuentemente, era para Don Bosco garantía de logro de lo que quizá no habría sido posible alcanzar de otra manera. La Virgen es para el Santo protectora y guía de sus muchachos.

MILAGROS DE LA VIRGEN

Muchas personas que trataron de cerca a Don Bosco testimoniaron que no podían ser sino milagros algunas cosas impensables que vieron con sus propios ojos.

Cada vez que quedaba patente uno de estos acontecimientos de difícil explicación humanamente hablando, Don Bosco atribuía lo ocurrido a la intercesión de Nuestra Señora.Como cuando con sólo veinte panecillos escasos que había en el fondo de un gran cesto, dio Don Bosco de desayunar a cuatrocientos muchachos. Ocurrió otra vez que un cestillo de castañas dio de sí, inconcebiblemente, para un reparto generoso entre una multitud de niños.

Y en otras ocasiones con muy pocas Sagradas Formas, recibieron la comunión de manos del Santo un gran número de personas. Muchas veces se producía una curación inexplicable, o la llegada de un donativo en la cantidad exacta que exigía urgentemente un agobio de gran magnitud. El testimonio de Don Bosco era invariable: lo ha hecho la Virgen, que vela por sus hijos; Ella lo ha hecho todo.

A la bondad de Nuestra Señora y a las insistentes oraciones que los muchachos en la ocasión le dirigieron, atribuyeron todos que Don Bosco se recuperara de gravísima enfermedad en el verano de 1846, recién establecido el Oratorio en la casa de Pinardi.

SE ANUNCIA LA ADVOCACIÓN DE LA AUXILIADORA

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, ADMA, ADMA Las Charcas, FormaciónLa Madre auxiliaba, aunque la advocación de Auxiliadora vendría algunos años más tarde. Se sabe que Don Bosco pegó en un almanaque de 1848 una estampa de la Inmaculada con un texto que acababa en la laude lauretana Auxilium christianorum, ora pro nobis. Escribió además Don Bosco específicamente sobre la Virgen, el culto que le es debido y las virtudes que su devoción debía sucitar en todos, destacando el título de Auxilium christianorum, varios años antes de la aceptación para su obra de la advocación de María Auxiliadora.

LOS SALESIANOS, CONGREGACIÓN MARIANA

Siempre consideró Don Bosco que él mismo, su obra y sus seguidores estaban bajo la protección de María Santísima. A Ella la tiene, no sólo como protectora de su instituto y demás iniciativas de la Familia Salesiana incipiente, sino también como impulsora e incluso fundadora.

Esto se ve reflejado en tres dichos de Don Bosco:

  • La Virgen quiere que comencemos una sociedad. Nos llamaremos Salesianos. (26 de enero de 1854)
  • Es la Virgen la que quiere nuestra Congregación. (1864)
  • María Santísima es la fundadora y será quien sostenga nuestras obras. (1862)

Don Bosco, además, afirma que su obra comenzó con el Ave María rezado con un muchacho, con fervor y con recta intención.

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