Tema 01: Juan Bosco, devoto de María Auxiliadora desde pequeño

Nacimiento de San Juan Bosco.

Era el 16 de agosto de 1815 cuando nació en I Becchi Juan Bosco, sin embargo, él siempre repetía que su nacimiento había ocurrido el día de la fiesta de la Asunción, talvez porque así le dijeron sus padres y hubo un pequeño error en los registros del libro de bautismo, o porque buscaba un simbolismo entre lo que era la Maestra de su vida y la obra que realizaría.

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En ese mismo año, 1815, se celebró por primera vez oficialmente el 24 de mayo la fiesta de María Auxilio de los Cristianos, por decisión del Papa Pío VII al año siguiente de su regreso a Roma desde el secuestro francés. Y sería precisamente esta bella advocación mariana la que se haría cargo de dirigir la Congregación Salesiana hasta nuestros días.

De la mano de mamá Margarita.

Juan Bosco tuvo la buena fortuna de tener una madre que, según ella misma le confesó años después, desde que nació su hijo decidió consagrarlo a la Virgen y se encargó de que en su casa se rezara el rosario diariamente y en Ángelus a las horas indicadas.

Aunque no lo podía leer, pudo enseñar el catecismo a sus hijos que había aprendido de memoria.

Un extraordinario soñador.

Apenas llegaba a los nueve años cuando Juan Bosco tuvo un sueño que guiaría toda su vida y obra, este es el conocido como ‘sueño de los nueve años’.

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Juan vio en sueños a un numeroso grupo de muchachos, alborotando e incluso profiriendo blasfemias. El niño Bosco quiso corregirlos violentamente, pero un hombre de aspecto respetable se lo impidió diciéndole que debía ganarse como amigos a aquellos rapazuelos y hacerles ver la fealdad del pecado y la belleza de la virtud con la mansedumbre y caridad, no mediante golpes.

Quiso saber Juan cómo podría aprender él mismo lo que debía enseñar a los otros y quién era aquél que le hablaba con tanta autoridad. La respuesta a la primera pregunta fue que iba a proporcionarle una maestra que le haría verdaderamente sabio, y a la segunda, que su Madre era aquella a quien el propio Juan saludaba tres veces al día.

Entonces se hizo ver una señora resplandeciente como las estrellas y de gran hermosura, y el pequeño soñante pudo advertir que donde antes estuviera el bullicio había ahora muchos animales salvajes, inmediatamente trocados en mansos corderos, al tiempo que la visión le decía: “Lo que en este momento ves que sucede con los animales deberás hacerlo tú por mis hijos“.

La señora le tranquilizó manifestándole que con el tiempo comprendería cuanto veía.

Un joven trabajador.

Juan ya entrando en la adolescencia, trabajaba como criado de casa Moglia cuando uno de sus patronos los sorprendió rezando el Ángelus vespertino y lo reprendió de manera más o menos crítica y, al tiempo, quizá comprensiva.

El joven Bosco, teniendo doce o trece años, le respondió más o menos así: “Mi madre me han enseñado que, cuando se reza, por cada dos granos nacen cuatro espigas; y si no se reza, por cada cuatro granos nacen sólo dos espigas. Por tanto, será mejor que también usted rece un poco“.

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Texto: Parroquia El Espíritu Santo / Ilustración: Parroquia El Espíritu Santo


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