Novena Salesiana a María Auxiliadora: Día 03

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, María Auxiliadora, Virgen Auxiliadora, Virgen de Don Bosco, NovenaTERCER DÍA: <<…mi espíritu se llena de gozo en Dios mi Salvador..>>

Bendita sea la Familia Salesiana que, estando cerca de los demás, sana las heridas de los que sufren y devuelve la esperanza a los que la han perdido, llevando la alegría de Cristo resucitado, ¡esto es Santidad!

BEATO LUIS VARIARA Y LA HISTORIA DE LA BANDA: MÚSICA ENTRE LEPROSOS

Agua de Dios es el hogar de 620 enfermos de lepra y el mismo número de parientes sanos. A la llegada de Padre Luis Variara, tres salesianos trabajaban entre los enfermos: El P. Unia, el P. Crippa y el Salesiano Coadjutor Giovanni Lusso. La lepra es, en este tiempo, una palabra aterradora. Los que están infectados son marcados para siempre, aislados de todos. Aquellos que sanan, e incluso los hijos sanos de los leprosos, casi nunca son aceptados de nuevo en la sociedad. El mayor peligro es la desesperación. El Padre Luis comienza con el oratorio, el juego, la música. El 8 de septiembre de 1894 el primer grupo de jóvenes leprosos cantó con el P. Luis: “Eres pura, eres piadosa, eres hermosa, María”….y el 8 de septiembre de 1897 la banda de música de jóvenes leprosos Ofrece el primer concierto delante de las autoridades y de toda la gente con un gran éxito. Desde entonces, la banda estuvo animando las fiestas, trayendo alegría y esperanza. Un leproso escribe: “La banda hace que las largas horas de nuestra cansada existencia sean de gozo y alegría, endulza el veneno que tenemos que tragar todos los días.”

Entre las jóvenes Hijas de María descubrió chicas de fuerte compromiso espiritual, generosas y heroicamente dispuesto. En el silencio de ese lugar perdido, veintitrés de ellas se convierten en monjas. Nace el Instituto de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús. Son leprosas o hijas de leprosos, y ninguna congregación las habría aceptado. Escribieron: “Somos jóvenes pobres afectadas por el terrible mal de la lepra -escribieron-, violentamente arrancadas y separadas de nuestros padres. en un solo momento de nuestras más profundas esperanzas y nuestros deseos más ardientes….Hemos sentido la mano cariñosa de Dios en los santos Y en el aliento y el ánimo piadoso del P. Luis Variara ante nuestros penetrantes dolores del cuerpo y del alma. Nos convenció de que era la voluntad del Sagrado Corazón de Jesús y encontrando caminos para cumplir fácilmente, hemos comenzado a ofrecernos como víctimas de la expiación, siguiendo el ejemplo del P. Andrés Beltrami, salesiano.

Ahora hemos decidido dar otro paso adelante: Queremos, unidos por los tres votos, formar la pequeña familia de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, servir a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos. Hoy, están en muchas partes del mundo y siguen siendo más que nunca la “mano suave de Dios”.

COMENTARIO

Diversión, disfrute, distracción y recreación, eso es lo que el mundo nos ofrece hoy. Y busca por todos los medios de convencernos de que eso es lo que hace que la vida es bella. El hombre mundano mira por otro lado cuando hay problemas de enfermedad o dolor. El mundo no quiere llorar. Prefiere ignorar las situaciones dolorosas, encubrirlas, esconderlas. Gastamos mucha energía para escapar de las situaciones en las que el sufrimiento se hace presente, creyendo que es posible evitar la experiencia de la cruz. Pero en realidad, la Cruz nunca puede faltar, nunca.

La persona que ven las cosas como realmente son, se deja traspasar por el dolor y llora en su corazón hasta en lo más profundo de su vida. Se encuentra de esta manera consolado, no por el mundo, sino por Jesús, en quien encuentra el valor de compartir su sufrimiento y dejar de huir de situaciones dolorosas. Como tantas madres de hoy, tantas lágrimas han sido derramadas por María, que ha pasado por todos los dolores que también nosotros experimentamos. Bienaventurados los que comparten las lágrimas de Dios. A través de las manos de María, al pie de la cruz, yacemos en su corazón traspasado nuestros dolores, nuestras desilusiones y sufrimientos. Y pedimos la gracia del poder de poder consolar a los que lloran, de poder limpiar las lágrimas, de saber llorar con los demás; esto es santidad.

ORACIÓN

Agradecemos a la Santísima Virgen María Auxiliadora, porque nos llamaste a ser apóstoles y misioneros. En medio de las herida más profundas y más sufridas que vive la humanidad. Que redescubramos la grandeza del amor de Dios. Ayúdanos a ser aceite que sana y bálsamo que sana para redescubrir la alegría de Cristo resucitado.

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