Novena Salesiana a María Auxiliadora: Día 01

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxilaidora, Virgen Auxiliadora, Virgen de Don BoscoPRIMER DÍA: <<…ha mirado la humildad de su sierva.>>

Bendita sea la Familia Salesiana que encuentra la alegría en la pobreza. Llena de la gracia de Dios, obrará milagros entre los jóvenes más pobres y marginados, ¡esto es Santidad!

DON BOSCO Y EL EPISODIO DEL RELOJ.

Caminaban lentamente, agarrándose el uno al otro. Débiles, en la niebla helada de noviembre. Ella le había dicho: “Hijo mío, cuenta con tu madre”. Su bolso es ligero. No tenía nada. Ella está en traje de novia. Llegan rotos por el cansancio a las puertas de la ciudad. Un amigo sacerdote los vio y se sorprendió.

-“¡Estás loco! ¿Adónde vas a ir? ¿Cómo vas a vivir? ¿Tienes algo al menos esta noche?…”
-“Dios proveerá, amigo mío.”

Ese buen sacerdote, conmovido, tomó su reloj y se lo dio.
-“¿Lo ves? Dios ya ha comenzado” -le dijo dulcemente Don Bosco-.

Llegaron, sin que nadie los viera, a la casa Pinardi. Era de noche. Encendieron una vela. Desde abajo, algunos muchachos miraron a la ventana.

-“¿Y si es él?… ¿Qué? ¿Ha vuelto?…”

¿Ir a ver? No se atrevieron. Hubiese sido demasiado hermoso si hubiera sido él…. Pero esperaron. Y de repente se escuchó el eco de una canción, allá arriba, en las habitaciones. ¡Era su voz! Una voz maravillosa. La conocían y la amaban. Una de aquellas voces de tenor que tiene algo de angelical
Sí, era él y su madre. No tenían nada. Y cantaban.

COMENTARIO

Ser mirados nos hace sentir bienvenidos y nos ayuda a tomar conciencia de nuestra propia singularidad. Cuando el Altísimo te mira, como le sucedió a la joven de Nazaret, la alegría es tan grande que tu pequeñez ya no es una carga, sino que te abre a la serena comprensión de que eres una sierva para la vida de los demás.

Cuántas puertas cerradas de golpe en la cara sufrieron María y José. Cuanto sufrimiento y humillación al tener necesidad de todo, al tener que extender las manos y esperar que alguien tenga misericordia. Ellos no tenían nada y esa pobreza nació Jesús, el Hijo de Dios. Cuando Jesús muere en la Cruz, fue cubierto solo con su sangre. Solo lo que das es realmente tuyo.

Cuando el corazón se siente rico y uno se siente satisfecho consigo mismo, no tiene lugar para la Palabra de Dios, ni para amar a sus hermanos y hermanas, ni para disfrutar de las cosas más importantes de la vida. Ser pobre de corazón, es santidad. “Siempre he necesitado a todos” – afirmaba don Bosco, y muchos han necesitado de Don Bosco.

ORACIÓN

Querida Madre, María Auxiliadora ilumina a los que se creen muy importantes en la vida que están llenos del deseo de poder, que persiguen la riqueza a cualquier precio. Abre sus corazones a sus hermanos y a los desamparados, para que tengan los tesoros del amor.

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