Ejercicio del 24 de cada mes: Abril – La Virgen Auxiliadora visita los hogares

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesiano, María Auxiliadora, Virgen Auxiliadora, Virgen de Don BoscoMotivación.

Cuando Juan narraba en su Evangelio la escena en la que Jesús, desde la Cruz, le regalaba a María como Madre, debió, sin duda, emocionarse al resumir en una frase lo que fue para él aquella experiencia: “…y el discípulo la acogió en su casa…”. Corta y significativa frase, tan densa de emociones, gozo y gratitud.

Qué bien nos sentimos cuando somos acogidos en una familia. Y qué felices dejamos a quienes sienten que los apreciamos y, con nuestro recuerdo, les dejamos gratitud y afecto.

Esa es la experiencia de la Visita de la Virgen a los hogares con la Capillita de María Auxiliadora. Ella se siente acogida en casa y la Familia, que la acoge, experimenta la gracia y la bondad de la Madre Auxiliadora.

Lectura Salesiana.

Entre las distintas expresiones de la devoción popular está la hermosainiciativa de las Capillitas con la imagen de María Auxiliadora, que recorre mensualmente los hogares cristianos.

Esa imagen, que entra en el hogar, es un signo de la presencia maternal de María, la Madre de Jesús y Madre nuestra, la Auxiliadora de la Familia, Auxiliadora de cada uno de sus miembros, Auxiliadora de los cristianos.

La imagen, que llega en la Capilla de la Visita Domiciliaria, invita a orar. Es una ocasión propicia para la oración personal y familiar con nuesrta Madre, con Jesús, que Ella nos trae como el mejor regalo; es la ocasión oportuna para educar en la oración a los niños y jóvenes de la familia.

Hay familias, que por diversos motivos, por no encontrar un horario propicio por el trabajo no disponen del momento conveniente para el rezo del Rosario en familia. La visita de la Virgen en la Capillita Domiciliaria convoca y reune a la familia, como en un momento extraordnario, para la oración familiar y la recitación del rosario. Se puede constatar el fruto de esta oración familiar.

La presencia de María nos ayuda a renovar nuestro estilo y compromiso cristiano, nos crea un ambiente de mayor comprensión y cariño, nos hace valorar en el encuentro la presencia de cada uno de la familia. La mirada maternal de María lleva alivio y paz al familiar enfermo.

La Virgen presente a través del signo de su imagen, no permanece inactiva durante el tiempo que es acogida en casa. Cuando siga peregrinando a otros hogares Ella seguirá presente e influyente en el hogar, completando su trabajo de Auxiliadora y Madre, que intensificó el día de su visita a la familia.

Dios nos habla (Lucas 1, 39-45)

Fue hermoso el gesto y el detalle de la Virgen cuando quiso hacerse presente en la casa de su prima Isabel. Estuvo un tiempo con ella en momentos de ilusión y esperanza, pues esperaban el nacimiento de Juan. Los saludables efectos de la presencia de María en aquella casa se hicieron notar desde su llegada. Jesús se hizo regalo con la presencia de María. Es esa la finalidad de la visita de María a cualquier hogar cristiano.

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

Meditemos la Palabra.

Cuando Dios entra en el corazón de un hogar la vida se transforma y cambia para mejor. En la casa de Isabel el “epicentro” de ese cambio profundo se dio en la presencia de María.

La devoción popular, con sus diversas expresiones, nos da la certeza de que también hoy María se hace presente en nuestras familias. Por eso en el Altar Familiar nunca falta una hermosa imagen de María, haciendo de nuestro hogar una pequeña iglesia, la “iglesia doméstica”.

Experiencia Salesiana.

Es ya tradición en muchos pueblos y ciudades, en los que se fomenta la devoción a María Auxiliadora, la organización de las Capillas Domiciliarias.

Treinta familias, de mutuo acuerdo, animadas por un Asesor, fija un día del mes para cada una de ellas, de forma que una Capillita, con la imagen de María Auxilaidora, visita el hogar con la acogida por parte de la familia y la permanencia de la Capillita durante un día.

Los signos de acogida se traducen en destacarla en un lugar privilegiado del hogar para que la imagen presida la vida de la familia, a través de signos que expresan el cariño y la felicidad de tener a la Madre en casa: adorno, flores, luz, rezo del Rosario…, al atardecer la oración de despedida, y el llevarla, como un regalo, a la otra familia, a la que corresponda en el turno, acompañándola, si es posible, en la oración de acogida en el nuevo hogar.

En algunos lugares se tienen algunas Capillitas Domiciliarias para llevarlas a los enfermos, permaneciendo en sus casas durante el tiempo de la enfermedad, si ésta es grave. El signo de la presencia de la Virgen puede ser, en muchas ocasiones, una gracia muy particular para el enfermo y para los familiares que le atienden.

Para compartir.

Si las puertas de nuestro hogar suelen abrirse a las personas que apreciamos y queremos, y con ella pasamos horas agradables compartiendo lo que nuestra vida es: alegrías, preocupaciones, proyectos, sentimientos…

¿Nos gustaría abrir dichas puertas a la imagen de la Virgen Auxiliadora como signo del deseo de tenerla presente, en forma particular, en la familia?

¿Cómo organizamos con otras familias, desde la Asociación de María Auxilaidora, para que recorra nuestra población visitando nuestros hogares?

Invoquemos el Auxilio de María.

Oración de acogida

Inmaculada Virgen María, Auxilio de los Cristianos: te recibimos en casa con gozo, asegurándote que queremos ser, como quieres de nosotros y nos pides, cristianos comprometidos en el servicio de los hermanos de tu Hijo.

Tú eres la ayuda que Jesús nos da para vivir fielmente nuestra identidad cristiana, nuestros valores familiares. Toma posesión de nuestro hogar y presídelo siempre como lo haces ahora.

Y que esta presencia materna nos estimule a cultivar entre nosotros la armonía, la comprensión, la austeridad de vida, la apertura a los otros, el servicio en sus necesidades, el interés por sus cosas.

Danos cada día a Jesús con sus bienaventuranzas para que nos esforcemos en modelar nuestra vida de acuerdo con su voluntad.

María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.

Oración de despedida

Esta imagen que ha presidido los actos de nuestra vida familiar nos deja, pero quedas Tú, querida Madre.

Bendícenos siempre y danos tu auxilio, el que necesitamos para convertirnos cada día a las exigencias del Evangelio de tu Hijo Jesús.

Que la unidad y el amor vayan por delante entre nuestros intereses y proyectos. Que los que crecen el cuerpo, los hijos, crezcan en sus convicciones cristianas y den el fruto que exige ser hermanos de tu Hijo.

Bendice y acompaña a los que están fuera, a los que trabajan y estudian, a los que sufren; apoya a los que buscan sentido a su vida y danos a todos el sentido de orientación que nos lleve siempre a Jesús.

María Auxiliadora, ruega por nosotros. Amén.

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