Ejercicio del 24 de cada mes: Marzo – Creciendo en Santidad en la escuela de la Virgen

Parroquia Espíritu Santo, Las Charcas, Salesianos, María Auxiliadora, Virgen Auxiliadora, Virgen de Don BoscoMotivación.

El amor de Dios es tan personalizado, nos ama tan en particular, que podemos afirmar que Dios nos crea no “en serie”, sino “en serio”. Y podemos decir “en serio”, porque desde toda la eternidad nos pensó con mucho cariño, y soñó un bello proyecto para cada uno, proyecto que desea realizado durante nuestra vida. Sólo los santos aciertan en llevar a cabo ese hermoso sueño, ese proyecto del amor de Dios. Sin duda, no ha habido proyecto más hermoso ni mejor realizado que el de la Virgen, María de Nazaret.

“Dichosa tú que has creído, le dirá su parienta Isabel, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. María acepta el proyecto de Dios y lo pone en práctica.

En la escuela de María, con su ejemplo y su orientación y ayuda, nos resultará fácil hacer realidad, como en Ella, el proyecto de santidad que Dios tiene de cada uno de nosotros. Valioso será el “auxilio” de María en ésta, la más hermosa de las tareas.

Lectura Salesiana.

La Familia Salesiana tiene un gran tesoro que hace valorar el estilo y sistema con que en los ambientes salesianos se educa a los jóvenes. Dos adolescentes santos, Domingo Savio y Laura Vicuña, son la mejor garantía de que la formación y educación cristiana que se imparte en sus ambientes pueden producir los efectos santificadores que lograron realizar en ellos.

La devoción a la Virgen juega un papel de suma importancia en la espiritualidad que se respira en el ambiente salesiano en el que florece la santidad de muchos jóvenes. Ese es el caso que nso narra el mismo Don Bosco en la vida que escribió de Domingo Savio.

“Recuerdo todavía, como si fuera hoy, aquel rostro alegre, angelical, de Domingo Savio, tan dócil, tan bueno. Vino a verme antes de la novena de la Inmaculada. Me dijo:

-Yo sé que la Virgen concede un gran número de gracias a quien hace bien sus novenas.
-Y tú, ¿qué quieres hacer en esta novena en honor de la Virgen?
-Quisiera hacer muchas cosas.
-¿Por ejemplo…?
-Ante todo quiuero hacer una confesión general de mi vida, para tener bien preparada mi alma. Luego procuraré cumplir exactamente las florecillas que para cada día de la novena se nos darán. Quisiera además portarme de manera que pueda cada mañana recibir la santa comunión.
-¿Y no tienes nada más?
-Sí, tengo una cosa.
-¿Cuál es?
-Quiero declararle guerra a muerte al pecado mortal.
-¿Y qué más?
-Quiero pedirle mucho, mucho a la Santísima Virgen y al Señor que me manden antes la muerte que dejarme caer en un pecado venial contra la modestia.

Diome a continuación un papelito en el que había escrito estos propósitos. Y mantuvo sus promesas, porque la Virgen Santísima le ayudaba”.

“Mis amigos serán Jesús y María”, había escrito el día de su Primera Comunión.

Su vida santa le permitió poder exclamar momentos antes de morir: “Adiós, papá, adiós…¡Oh! ¡qué cosas tan hermosas veo!…”

En ambiente santificador parecido vivió la niña Beata Laura Vicuña. Los mismos anhelos de realizar en ella el proyectos de Dios. Repetía con frecuencia: “Quiero hacerme santa como Domingo Savio por su amor a Jesús Sacramentado y a la Virgen, y por su horror al pecado”.

Dios nos habla (Lucas 1, 26-38)

Saberse amado por Dios, lleno de su Espíritu, sentirse envuelto en el proyecto del Señor nos permite experimentar que la vida tiene un maravilloso sentido, y que no hay nada más importante que hacer que lelvar a cabo en plenitud el singular proyecto de Dios sobre uno. Y esta experiencia es irrepetible y singular, como es el amor de Dios sobre cada uno. Y así extraordinariamente singular e irrepetible fue la experiencia de María al descubrir el proyecto al que Dios la estaba llamando.

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

María dijo al Angel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». El Angel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios».

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Angel se alejó.

Meditemos la Palabra.

Cuando hablamos de la Virgen la solemos llamar “Santísima”. Así mismo la saludó el ángel cuando le anuncia el proyecto en el que Dios la implica al querer hacerla Madre de Jesús: “llena de gracia”, “el Señor está contigo”, “Dios te ha concedido su favor”… No es distinta nuestra realidad de santidad, ya que San Pablo nos dice: “ustedes son templos del Espíritu Santo”. Y Jesús nos dice: “Cuando alguien me ama, mi Padre me amará y vendremos a el y formaremos morada en él”. La presencia santificadora del Señor, de su Espíritu es una hermosa realidad en nosotros. Para vivir intensamente esta facilidad de ser santos la Virgen, desde su experiencia, nos servirá de “auxilio”. Una gracia suya será entenderlo como lo entendió Domingo Savio: “No sabía que era tan fácil ser santo. Quiero ser santo, pronto santo y gran santo.”

Experiencia de Don Bosco – Experiencia Salesiana.

Punto de obligada referencia en la vida de Don Bosco es el sueño que tuvo a los nueve años. Fue como su anunciación. Se le aparece el Señor confiándole un interesante y desafiante proyecto: ser orientador y educador de inmensas multitudes de jóvenes. La realización de este proyecto lo pone en manos de quien sería siempre su Auxiliadora, quien le enseñará el método y el estilo de llevarlo a realidad, quien estará a su lado dándole fortaleza y abriéndole caminos… Al final de su vida repetirá Don Bosco con frecuencia, al constatar que el proyecto se había llevado a cabo: “Ella lo ha hecho todo”. La Auxiliadora había sido la artista puesta por Dios para la obra del Señor, para aquel proyecto, que no sólo fue el sentido de la vida de Don Bosco, sino que se hizo proyecto para miles de personas de la Familia Salesiana.

Para compartir.

Hoy día, en nuestra organizaciones y grupos, en nuestras obras, cuidamos una buena planificación con objetivos bien explicitados, buscando unos excelentes resultados porque queremos ser inteligentemente eficaces en cuanto hacemos. Intentamos saber a dónde vamos con lo que tenemos y hacemos. El gran objetivo de Don Bosco era que sus jóvenes llegaran a ser “buenos cristianos, honrados ciudadanos”. Y para ello los invitaba, sin rodeos y con toda claridad, a ser santos. Así lo percibían los jóvenes desde que empezaban a respirar el ambiente del Oratorio de Don Bosco.

¿Somos en nuestro ambiente así de claros, como Don Bosco, para que se pueda descubrir que nuestro gran negocio es el negocio de Dios, que no es otro que la realización de su proyecto sobre cada uno de nosotros? ¿Percibimos que nuestra devoción a la Virgen, a quien llamamos Santísima, nos lleva a ser santos como Ella?

Invoquemos el Auxilio de María.

Madre Auxiliadora, Santísima te llamamos al proclamarte, como el Ángel, “la llena de gracia”.

Tú fuiste dada a Don Bosco como la Maestra en cuya escuela aprendería la verdadera ciencia. En esta escuela, con tu guía y auxilio, has hecho florecer la santidad en la Familia Salesiana. Muchos han sido reconocidos santos por la Iglesia, y muchísimos, centenares y millares, viven la hermosa experiencia de la santidad como el mejor de los estilos para vivir con sentido.

Intercede ante el Señor para que cada uno de nosotros entienda, como de labios de Don Bosco aprendió Santo Domingo Savio, que “es fácil ser santo, pronto santo y gran santo”.

Que nuestras mejores energías las gastemos en el empeño de la santidad, y ayudemos a crear un ambiente educativo en el que niños y jóvenes puedan crecer, como Domingo Savio y Laura Vicuña, en santidad, hermoso proyecto de Dios para todos. Amén.

María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.

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