Ejercicio del 24 de cada mes: Abril – María Auxiliadora se construye su propia casa

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En nuestros hogares, en un lugar destacado de la casa tenernos el Altai’ Familiar, y en él una hermosa imagen de la Virgen. Y en cada una de nuestras iglesias se destaca un altar con la estatua o cuadro de María. Don Bosco construyó para María Auxiliadora “su casa”, un hermoso templo en Turín, Santuario Mariano de la Cristiandad e iglesia Madre de la Familia Salesiana. En cada una de las iglesias y capillas salesianas del inundo entero María Auxiliadora tiene también “su casa”. Tenemos que hacer de todas ellas un lugar privilegiado de la presencia materna y auxiliadora y un centro de radiación de su devoción.

Lectura Salesiana.

Desde los primeros años de su sacerdocio abriga Don Bosco, como fruto de celeste inspiración, el propósito de construir un templo en honor de la Virgen Santísima. El segundo domingo de octubre de 1844 Don Bosco liene un sueno profético. eco, una vez más, del de los nueve años. Después de un largo y fatigoso viaje, a través del sueño, contempla finalmente una grande y hermosa iglesia en cuyo interipi vio escrito: “Aquí mi casa, de aquí mi gloria”. “Todo lo comprenderás – le dirá la Virgen – cuando con tus ojos naturales veas realizado cuanto ahora ves con los ojos de la mente”. En 1845, en un nuevo sueño, contempla una hermosa iglesia en el campo de los mártires turineses en el mismo lugar donde se levanta hoy el Santuario-Basílica de María Auxiliadora. Años más tarde reveia a sus íntimos ayudantes la intención de comenzar la construcción de una magnífica iglesia, grande y digna de la Virgen Santísima, titulada “María Auxiliadora-

En 1863, no sin graves dificultades provenientes del Municipio que pone reparos al título escogido, Don Bosco comienza la construcción de la iglesia Todo su capital era de cuarenta centavos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo con un programa de fiestas populares y juveniles que duraron nueve días. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero rué que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: “No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia”.

No nos resignamos a dejar de transcribir, a propósito de este templo, una paginita del VII sucesor de Don Bosco, P. Egidio Viganó. “El modo como Don Bosco habla de esta Casa de la Auxiliadora pone de manifiesto, no tanto los aspectos históricos, cuanto, sobre todo, las afirmaciones de presencia viva, de fuente abundante de gracia, de continuo resurgir de dinamismo apostólico, de clima de esperanza y de voluntad de empeño por la Iglesia y por el Papa. Pienso que deberíamos reflexionar más aún sobre las consecuencias espirituales que tiene para Don Bosco, y para nosotros, el hecho de la construcción de este templo, su significado efectivo y su función fontal en la configuración definitiva de su carisma, y las consecuencias concretas en la fundación y desarrollo de la Familia Salesiana.

A partir de la existencia del Santuario, la Auxiliadora es la expresión mariana que caracterizará siempre el espíritu y el apostolado de Don Bosco: toda su vocación apostólica se le presentará como Obra de María Auxiliadora, y sus diversas e importantes iniciativas, en particular la Sociedad de San Francisco de Sales, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y la gran Familia Salesiana, serán consideradas por él como fundación querida y sostenida por la Auxiliadora”.

Dios nos habla (Lucas 1, 39-45)

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

Meditemos la Palabra.

María va a visitar a su prima Isabel Va para ayudarle. Pero la visita de María es la mejor referencia que tuvo Isabel para el descubrimiento de la presencia del Señor en aquella casa. Las palabras de Isabel se hacen admirable elogio de María Pero, como todo en María, el elogio se convierte en anuncio de la Buena Noticia: Jesús ya está entre nosotros, porque nos llega en María.

Para compartir.

Cada uno de nosotros tiene una persona, lugar, ambiente u objeto que le sirve, por su significado, de referencia en su vida Acudir a ellos o recordarlos, ayuda, gratifica y hace bien. Don Bosco quiso, al construir el santuario de María Auxiliadora, que nos sirviera de referencia para que nos traiga el recuerdo, la bendición y la gracia de la que es nuestra Madre y Auxiliadora.

La Virgen le dijo a Don Bosco: “Esta será mi casa, de aquí saldrá mi gloria”. Quiso darnos, con ello. !a mejor referencia. Para nuestra familia, grupo o comunidad ¿cuales son nuestras referencias marianas? Veamos cómo las podemos cuidar y propagar a otros.

Invoquemos el Auxilio de María.

Auxiliadora y Madre, ruega al Señor por nosotros.

Saludemos a la Virgen, a quien sentimos cercana como Auxiliadora y Madre, en cuantas ocasiones necesitamos su presencia y ayuda. Digámosle:

Auxiliadora y Madre, ruega al Señor por nosotros.

* La gloria de una madre es la felicidad de los hijos. Pídele, Madre Auxiliadora, a Jesús que nosotros sepamos gastar, como Tú, nuestras cualidades y tiempo para la felicidad de quienes nos rodean.

Auxiliadora y Madre, ruega al Señor por nosotros.

* Tú irradias, desde el templo de Turín y desde nuestros altares, tu bendición
maternal. Pídele al Señor que sepamos comunicar a todos que Tú has sido puesta por El para cuidar y potenciar nuestra vida cristiana.

Auxiliadora y Madre, ruega al Señor por nosotros.

* Cuando visitaste a Isabel, ella pudo descubrir al Señor en ti porque Tú transparentas su presencia. Otórganos de Jesús el saberlo anunciar a través de una mejor intensificación de tu devoción, que siempre nos trae, como regalo, al Señor a quien llevas.

Auxiliadora y Madre, ruega al Señor por nosotros.

María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros.

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