Un mes con Domingo Savio – Día 27: “Primer Milagro para la Beatificación de Domingo”

Santo Domingo Savio, Domingo Savio, Salesiano, Salesianos, Santidad SalesianaMarzo de 1927. Sucedió en la provincia italiana de Salerno.

El favorecido fue Albano Sabato de 7 años de edad. Enfermó gravemente y el médico Federico Palmieri llamado con urgencia, da el diagnóstico: infección visceral acompañada de complicación renal. A los siete días de enfermedad se complica: septicemia agravada con bronconeumonía bilateral y nefritis. Y más tarde una aguda afección meningea y cerebral llevan al enfermo al borde de la muerte.

Albano perdió pronto el conocimiento. Y entró en estado agónico. La ciencia médica se declara impotente. El doctor Palmieri asegura que el paciente morirá esa noche. Tan seguro estaba que hasta dejó redactado en su casa el certificado de defunción, al tener que ausentarse para hacer una operación.

Al día siguiente la gran sorpresa. El médico corre a la casa del enfermo y encuentra a Albano bueno y sano.

¿Qué había sucedido?

Habían colocado en la mesita una imagen del Venerable Domingo Savio, alumbrada con una vela. Otra imagen con una reliquia la pusieron debajo de la almohada. Invocaron la protección de Domingo con gran fe, e inmediatamente el enfermo comenzó a mejorar. El examen ordenado comprobó la curación completa sin rastro de mal. Albano pudo continuar su vida normal y feliz.

PALABRAS DE DOMINGO SAVIO

¡Sean dadas gracias a Dios! Le sean dadas por siempre. Íntegra, ¡oh Dios!, mi libertad te entrego, las potencias- del alma, el cuerpo mío; te lo doy todo, porque todo es tuyo, y sin reserva a tu querer. Me fío.

PISTAS DE REFLEXIÓN

No pierdas la fe aunque las situaciones parezcan no tener solución. Si confías en Dios y le pides con sincero amor, Él siempre responderá.

ORACIÓN

Tú que fuiste un santo desde tu nacimiento y supiste siempre entregarte al Señor sin miedo, ayúdame a que yo también me entregue a Él y deposite en sus manos mi confianza absoluta. Guíame, Domingo, para que mis pasos me conduzcan por buenos caminos; para que pueda descubrir que en la alegría se encuentra la santidad y que, con amabilidad y amor, debo hacerlo todo en nombre de Dios.

Domingo, se siempre mi modelo a seguir y que mi única preocupación sea no pecar, para que así, con mis actos pueda agradar al Señor y honrarlo con mi vida entera para que, al final de la misma pueda como tú alcanzar la santidad. Amén.

Santo Domingo Savio, ayúdame a ser como tú.

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